5 jun. 2017

                               




Perder el Tiempo










Cualquier cosa  que perdamos, con el tiempo de alguna forma la recuperamos. Pero sucede que lo único  que no se recupera, después que se pierde es el tiempo. A parecer el gobierno cubano  no se da cuenta de ello, o sencillamente, no le importa.
Recientemente el gobierno en su órgano de Poder Popular acordó aceptar la propiedad privada como parte del  socialismo, quizás como parte de su construcción.  Un principio marxista negado a toda costa durante años, por aquello de “que la pequeña propiedad  privada engendra grandes propiedades, que al final van contra el socialismo. En esta afirmación  hay verdades y mentiras.  En realidad  lo que el marxismo plantea es la multiplicación del capital, gracias a la acertada gestión de los  propietarios, como sucede en el capitalismo, sin tanta conciencia revolucionaria y solamente con trabajo y organización.
El socialismo  es una necesaria etapa de transición y no se puede aplicar con  medidas absolutistas como las aplicadas en Cuba y en la URSS
En  1968 los dirigentes cubanos, que de socialismo no sabían nada, le dieron el tiro de gracia a la economía cubana, eliminando todas las pequeñas  propiedades y actividades privadas. Convirtiendo el país en un gran consolidado ineficiente, llegando a organizar  hasta empresas de zapateros remendones y limpiabotas.
En ningún libro del marxismo dice que había que hacer semejante barbaridad. Puras medidas tomadas por el gobierno, al estilo estalinista, todas producto de las revisiones  del marxismo, con su versión leninista y modificaciones absurdas dictadas por Stalin.
Los dirigentes del Partido Comunista de Cuba, salido de las entrañas del Partido Socialista Popular, se formaron en la URSS bajo el gobierno Estalinista y fue así como logaron establecer ese engendro mal parido en  Cuba, sin siquiera saber lo que estaban haciendo y contraviniendo todas las leyes del marxismo. Uno de sus precursores fue el llamado Comandante Che Guevara  que pretendía saber  mucho de marxismo y era un perfecto ignorante, solo apto para hacer la guerra, que tampoco le salió bien,  y se dedicaba a dar palos de ciego cuando fue Ministro de Industrias.

Hubo dirigentes honestos que quisieron detener esas barbaridades, pero los eliminaron por simples contradicciones en la lucha interna por el poder de los llamados guerrilleros de la Sierra Maestra, engañando a su propio líder Fidel Castro, hasta que en  marzo del 1968 se desato la guerra contra la Micro fracción, que no impidió se consumaran los errores de la llamada Ofensiva Revolucionaria, y en 1969 la famosa utopía de los Diez Millones de Toneladas de Azúcar, un verdadero ejemplo de los caprichos del Comandante en Jefe, a pesar de haber sido alertado por el Ministro del Azúcar y los especialistas.
En fin se perdió el tiempo y ahora tratan de  recuperarlo,  gestión que será más difícil que perderlo. Confiemos que los jóvenes que asuman el poder, en el futuro,  puedan desprenderse  de los caprichos del Comandante en Jefe y las barbaridades  económicas  de Stalin y seguidores. No será un capitalismo salvaje y a prueba de  bala,  lo que nos dará la solución. Hay cosas que no se deben  abolir aunque hayan sido aplicadas por los ignorantes