5 abr. 2016

Hablar de cosas viejas.

Hablar de cosas viejas.
La primera vez que oí esta frase en boca de la mayor de mis hijas, casi contemporánea conmigo, pues nació siendo yo casi un adolescente, no puedo negar que me moleste muchísimo, aunque no dije absolutamente nada. Sucede que ayer me he pasado el día, primero, haciendo un comentario sobre las conmemoraciones de Cuba, y luego respondiendo a alguien que se ofendió por mis comentarios. Hoy, después de haber dormido unas pocas horas me levanto pensando una variante del mismo tema que me he dispuesto escribir.
Lo primero es decir que la situación de Cuba en los últimos 57 años tiene dos variantes fundamentales:
1.- La lucha contra la llamada dictadura batistiana y todos los hechos que la moldearon como la llamada lucha guerrillera, efectuada en las sierra Maestra, la Sierra del Es cambray y la Sierra de los Órganos y su lucha en el llano y el clandestinaje en las ciudades y las actividades de los militares de la dictadura y sus colaboradores.
2.- La represión en todo el territorio de Cuba de toda la población por las fuerzas que derrotaron al gobierno constitucional hasta la imposición de un sistema dictatorial fidelista, auto proclamado comunista. 
Es importante clarificar ambas etapas debido a que si una es resultado de la otra, las fuerzas enfrentadas son diferentes y con motivos opuestos, aunque hay quienes tratan de darle una continuidad histórica, totalmente absurda. Los enemigos de la primera etapa eran los llamados revolucionarios tratando de derrotar un gobierno al cual acusaban de dictatorial, apoyados por militares y policías, con políticos que obedecían al orden establecido en la república desde su fundación.
El enfrentamiento fue desatado por quienes se arrogaban el derecho de restablecer, según ellos, la democracia pérdida en manos de la dictadura, con las consecuencias lógica, de asesinatos de ambas partes y batallas entre las fuerzas del gobierno y los llamados rebeldes. 
En la segunda variante los enemigos son aquellos que antes combatían la dictadura batistiana y ahora, primero contra sus rivales ideológicos en la luchas, y después contra todo el pueblo, en la misma medida que ese pueblo se decepcionaba de la revolución realizada por fuerzas extremistas, que habían ocultado sus propósitos hasta última hora.
Lo anterior es algo que casi todos los cubanos sabemos pero el problema, a la hora de enfocar la situación es que hay quienes ven a los enemigos de ahora como gente diferente, sin darse cuenta o negando que son los mismos que antes decian combatir la dictadura batistiana, hasta implantar miles de medidas comunistas, hasta las últimas consecuencias, durante 57 años, con las mismas personas que un día tomaron el control del gobierno, por la fuerza, ejerciendo el poder, para meter en la prisión a todos los que se opusieran a sus intereses y fusilarlos sin ningún tipo de verdadera razón, solo por ser opositores y según ellos pertenecer a una clase condenada históricamente. Lo ciertos es que la dictadura instaurada por ese gobierno post revolucionario no tiene limites de ningún tipo y supero, con sus crímenes, todo lo que hizo la anterior dictadura, respondiendo a los ataques de los llamados revolucionarios. Y es aquí donde se plantea el problema: 
¿Cómo es posible ver como mártires y héroes a quienes pertenecían a esas mismas fuerzas que hoy oprimen la nación cubana y que murieron en el camino?
¿Es que el hecho de haber caído y no haber podido ejercer el poder revolucionario los hace diferentes?
¿Acaso los dictadores de hoy no llegaron al poder con ese mismo halo de héroes cuando derrocaron a las fuerzas del gobierno constitucional? 
La realidad que de los muertos no se debería hablar, en bien ni en mal, nadie sabe en realidad que hubiera pasado con ellos y si ahora estuvieran compartiendo el exilio con nosotros o participando del gobierno en la isla y combatiéndonos como lo hacen la mayoría de los que quedan vivos y todavía con poder.
En realidad sus mismos camaradas de lucha , y solo se les puede conceder el beneficio de la duda, para no caer en el extremismo ta propio de los actuales gobernantes, auto-titulados comunistas. . 
Los hombres y mujeres que han sufrido las cárceles y el presidio político del gobierno comunista no tienen nada que ver con ellos, y mucho menos los fusilados por enfrentarlos, ni los que han muerto tratando de escapar de la isla maldita. 
Pero como dijo mi hija: “Son cosas viejas”. Porque hoy la mayor parte del pueblo no esta analizando si quieren dictadura, democracia o comunismo, de lo que protestan y expresan en todas sus manifestaciones y entrevista es la carencia y la falta de recursos para vivir, la falta de comida, de ropa, de zapatos, de medicamentos y su dependencia de los familiares y amigos que viven en el extranjero.
Quizás a alguien que realmente se sacrifico por motivos religiosos o políticos o filosóficos, esto le duela, pero el hombre necesita, comer, vestirse, mantener su salud, hacer el amor para después hablar de política y filosofía. 
En la década del cuarenta ( 1940 a 1950) en Cuba existieron las lucha entre los mismos grupos que hicieron la revolución contra Machado, yo mismo, con apenas 12 años pertenecía a la Acción Revolucionaria Guiteras, en la llamada Joven Guardia, que tiempo después, con apenas 17 agnos me costó bien caro. Y esto es lo que me hace temer, cuando veo las discusiones en Facebook como la tuve que yo ayer, pensando que después de que desaparezca el gobierno seudo-comunista, se rompan las hostilidades entre los diferentes grupos y militantes de las desiguales ideologías, como sucedió cuando Fulgencio Batista le entrego el poder al Dr. Ramón Grau San Martin, que surgieron docenas de bandas armadas, llegando al horrible enfrentamiento de Orfila, sin que las autoridades, perversamente, intervinieran hasta que unos días después del Golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, los militares y la policía cazaran a todos y los asesinaran para establecer la paz. 
¿Es esto lo que nos espera en el futuro? Espero que no, por el bien de Cuba y los cubanos, porque afortunadamente, es posible que para esa epoca ya no sete materialmente presente para ocuparme de estas cosas viejas, que al parecer, ya no le interesa a nadie.

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