21 sept. 2012

“Quítate tú para ponerme yo”


Como dice  la canción:
 "Te voy a hacer  un cuento de tiempos atrás, ella se llamaba Eva y Adán su galán, era una cosa muy bella, vivir para amar, mas la buena estrella…”
Había una vez un planeta donde,  como en todos los planetas, había sus problemas sociales, económicos , políticos y hasta militares. Cada cierto tiempo una personalidad reconocida, o que se había hecho reconocer a través de la publicidad, aspiraba dirigir el planeta, de manera que pudiera resolver los problemas de toda índole. Pero no era solamente un candidato que se presentaba, sino que por cada partido político que estimaba que tenía la solución,  un candidato trataba de postularse.  Entre dimes y diretes cada aspirante trataba de destacar los defectos de aquellos que pudieran constituir una barrera para sus aspiraciones, razón por la cual cada uno trataba de mostrar  lo mejor de sí mismo. Pero entonces...
En las Elecciones que se están preparando actualmente,  se trata de reelegir al candidato que ya está  en el poder y que es el líder del grupo más progresista o el aspirante que pertenece al grupo más conservador.

 
Es  notable la diferencia entre ambos líderes. Quien se halla en el poder es una persona extremadamente carismática, con manejo muy acertado de las relaciones públicas. Por su apariencia, procede de unos de los grupos sociales tradicionalmente marginados.
Durante su  gobierno ha  hecho todo lo  posible por cumplir con las metas que se había planteado, pero como se trata de un sistema democrático, a nivel parlamentario, los legisladores  tienen  el derecho de  rechazar las propuestas del dirigente principal, no ha podido lograr establecer todo lo que había propuesto anteriormente.
Las fuerzas que representan  los más conservadores y reaccionarios de la sociedad,  utilizan todos los medios posibles para demostrar la poca  efectividad de su gobierno, lo cual tiene  que aceptar,  pues de lo contrario sería establecer un sistema autoritario o dictatorial que no se aviene  con los principios de una sociedad democrática.
Los grupos más conservadores trata de demostrar el  incumplimiento, de sus propuestas anteriores, sin reconocer que han sido  precisamente ellos los culpables de que  sucediera de esta forma.
Lo más interesante son las afirmaciones de lo favorable que sería para la nación  elegir cualquiera de los políticos conservadores.
El que más lucha por darse a conocer el nuevo aspirante, pues ya se conoce  bastante bien a quien está  en el poder e incluso sus limitaciones en el ejercicio de su cargo, mientras que el nuevo aspirante hasta cierto punto era un desconocido a antes de comenzar la puja por el cargo mas importante de la nación. 
En fin las cosas se complican, mientras más argumentos exponen, más elementos se resaltaban de manera que pueden afectar de alguna forma la aspiración de ambos candidatos. 
Yo, que me encuentro  por esos  lugares como simple espectador, pues no tengo  derecho al voto, obviamente  tengo  mis preferencias, que por supuesto, en la medida de lo posible,  voy a tratar de no reflejar en esta historia. 
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El candidato conservadores es  un caballero mormón,  casado con una dama muy parecida a él y con varios hijos, que admiran a su padre por sobre todas las cosas de  apariencia pulcra, intachable, un ejemplo de persona educada, como todos los misioneros mormones.  Hay  que  verlo. Su  familia, al principio no querían que  se lanzará en la carrera por el poder ejecutivo,  que aparentemente no les aportaría ningún beneficio,  por tratarse de un hombre de negocios que posee  una fortuna de más de 250,000 millones de dolares. Hoy  parece que toda la familia le tomó  sabor a la política y le agrada participar en su  campaña política.
 Del desarrollo de la capaña politica  no tengo nada que remarcar pues ambos dicen y hablan de  lo mismo, lo único diferente es  como utilizaban los  argumentos que poseen, que en realidad son iguales  pero con diferentes enfoques.
 Pero como dice el proverbio:  "se puede engañar una parte del mundo, una parte del tiempo, pero no se puede engañar a todo el mundo, todo el tiempo".
Y llegó el  día que se descubrió, mediante un método no muy usual, lo que piensa realmente el aspirante al poder ejecutivo. Nada nuevo bajo el sol,  su pensamiento se podría catalogar entre los más reaccionarios que pudieran citarse;  sin mucha dificultad se puede  apreciar su desprecio absoluto por casi el 50% de la población de los electores más desposeídos y necesitados de un gobierno que facilite  la realización de sus aspiraciones ciudadanas.
Como espectador llegué a la conclusión de que la comedia había terminado y que quien poseía el poder en aquel momento seguiría ejerciéndolo por un período más.
Este cuento,  como todos los cuentos, debía tener un final que pudiera ser simpático, humorístico, que  el lector se sienta satisfecho con haberlo leído, pero lamentablemente no es posible  darle la conclusión necesaria.
 Tendremos que esperar a que los electores de alguna forma, que no es directa, decidan quién ocupará la plaza en cuestión. Por el momento sólo nos queda, contemplar el combate, como buenos espectadores, desde la barrera de la plaza, sin lanzarnos a la arena, entre el torero y el toro, donde como siempre deseamos que sea el torero el vencedor.
De todas maneras si tomamos esto con sentido del humor podemos apreciar  lo higiénico que lucen el candidato conservador y su honorable familia y  como disfrutan de este juego, gastando muy poco de sus propios dolares  que se podría llamar:  “Quítate tú para ponerme yo”

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