13 jun. 2011

El " amateurismo" de la TV Hispana de Miami.

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Esta nota es dictada solo por el deseo de exteriorizar lo que sentí  en los pocos días que permanecí en la Florida  y que no me permitió ir a saludar a otros queridos amigos que viven en la region.
 Visite la ciudad de Miami, para realizar gestiones referentes a la publicación de varios libros. Un  un  propósito  que todavía está vigente
Después de 21 años de vivir en Canadá donde la  temperatura raramente pasan los 25° Celsius, permanecer en   Miami ha sido prácticamente insoportable.  Es Increíble las sorpresas que nos reserva la naturaleza humana y sus mecanismos de adaptación climática, después de haberse aclimatado en un lugar mucho más frío del planeta.
 Quizás haya quien no crea esta realidad que me tocó vivir.
Cuando llegue  a Miami con el deseo de visitar  algunos lugares interesantes y saludar a algunos viejos amigos, me encontre limitado a vivir con el aire acondicionado conectado al máximo y dedicarme a escribir o ver la television. La libertad de movimiento quedo  totalmente anulada, limitando mis  desplazamientos de mi  habitación al automóvil y de ahí a algunos espacios comerciales climatizados.
Sin embargo, es menos cierto que el reencuentro con amigos y compañeros de estudio y de trabajo, que no he visto durante más de 20 años, fue una agradable sensación de bienestar que, aunque no compenso mis dificúltades climáticas, me hizo  sentir mejor.
Sería muy ingrato si no mencionara la amabilidad y el trato que recibí de mi  antiguo colega periodista, Augusto Rodríguez,  quien además protagonizo conmigo y su esposa la fuga de Cuba en circunstancias muy especiales  y de Raúl Acosta escritor y periodista,  quien en compañía de su esposa atravesó toda la ciudad para saludarme.

 Indudablemente son ambos personas muy especiales  y  con gran sentido de los valores de la amistad, que si la comparo con la actitud de algunos familiares, algunos con casi 40 años de no verlos, puedo reafirmar que si  tienes un pariente o un hermano es posible que sea tu amigo, pero un amigo siempre será tu hermano.
No quiero olvidar en esta nota mis entrañables amigas las doctoras Vivian y Flora Pazos, dos seres humanos idénticos físicamente pero maravillosamente diferentes en sus proyecciones sociales.
Vivian es una mujer con extraordinaria espiritualidad y que derrama dulzura en sus lecciones del yoga, acompañados un instrumento hindú que por sí solo eleva el espíritu de quienes tuvimos oportunidad de oírla y Flora, en con su desbordante alegría de vivir y su particular gracia de decir las cosas, te hace ver que la vida es un maravilloso regalo, por supuesto sin olvidar la sabrosa comida criolla que nos hizo disfrutar.
Con Vivian y Flora he sentido, después de mucho tiempo, el inmenso placer de ser cubano entre cubanos.
Quiero agradecer la gentileza de mis anfitriones  Armando  y María Esther, quienes me recibieron y soportaron durante los días de permanencia allí y  toda la ayuda que recibí de un antiguo alumno y colega Álvaro Bello Petit.
Sin la ayuda de ellos nada hubiera sido posible.
Ahora bien, apresurado por el deseo de agradecer a mis amigos, deje para lo ultimo hacer  referencia sobre lo que hice  durante esos días  de reclusión:  ver programas de televison interpretados por  cubanos, con mi propio idioma y acento.
Quiero referirme primero a los programas que me permitieron pasar aquellos días de forma más agradable y al mismo tiempo comentar lo que desde mi punto de vista son errores garrafales.
En primer lugar el programa realizado con la coparticipación de Carlucho,  Omar Mollinedo y Carlos Otero. Tres magníficos profesionales unidos en un solo esfuerzo, que poseen el talento y los elementos para triunfar en sus propósitos y proporcionar buenos momentos de esparcimiento a la colonia hispana de la Florida, en especial a los cubanos, quienes según estadísticas recientes, representan un 50% de la población de la Florida y también algunos cubanos de la Isla, pues los familiares los graban y los llevan  en sus visitas  a  Cuba. Algo que en mi opinión facilita el  reencuentro entre las dos riveras del Estrecho de la Florida. Otro magnifico  programa, que realmente satisface las expectativas de  disfrutar un momento agradable, es el conducido por Alexis Valdés. Un extraordinario profesional que brinda al público, muy acertada y agradablemente,  las diversas facetas de su incuestionable talento, donde  parece que  la fuerza de los factores geneticos se han hecho sentir , cuando recordamos su padre  Leonel Valdes,  el magnifico actor y humorista de la Television de Cuba.
Ahora bien es justo señalar las dificultades que puede reivindicar un televidente que desea disfrutar de ambos programas. Si bien los artistas que he mencionado poseen el talento necesario para hacer sus programas bien elaborados diariamente, el problema es que ambos se transmiten en el mismo horario.
En mi opinión es un error de los programadores, que siguiendo un falso concepto de la competencia, enfrentan ambos programas, en detrimento de los espectadores que son los que en definitiva debe recibir sus servicios, obligándolos a realizar el conocido Zapping. Sin embargo, la tecnología traiciona los propósitos de los programadores, pues tal como hice yo, que no soy ningún especialista, mientras veo uno grabo el otro y lo disfrutó mas tarde. Si los programadores analizaran esto seguramente podrían aumentar sus respectivos ratings poniéndolos en horarios diferentes.
Existe un programa que no voy a decir que está a la altura de los que he mencionado antes, conducido con mucho " pujos", a la manera de un desaparecido programa argentino, que se caracteriza por la presencia del muy hermosas chicas, con extraordinarios movimientos del trasero, que reconsiderando que al menos nos recrean la vista con las presencia de bellísimas mujeres, pienso que hay peores que no voy siquiera mencionar.
Durante todo ese tiempo pude apreciar la ausencia de la gran mayoría de artistas cubanos profesionales de la T.V. La razón la desconozco pero afirmo, responsablemente, que existe que en Miami una gran cantidad de talento artístico que envejecen alejados de las actividades que en Cuba les dio fama y reconocimiento, por parte de la audiencia televisiva, y que bien pudieran ser utilizados por los canales de la televisión miamense para mejorar la calidad de sus emisiones. Un gran desperdicio de talento artístico ya formado y con experiencia más que suficiente.
Quiero remarcar que cuando me refiero a los artistas no hablo solamente de aquellos que interpretan y conducen los programas, habló también de escritores, guionista, periodistas y reporteros, de gran calidad, marginado de la actividad que dominan y conocen perfectamente.
Creo que los Directores de los canales, y los Directores de los programas debían ocuparse de esto y darle solución adecuada para no tener que ver  un artista cubano, muy conocido, realizando labores muy ajenas a su profesión o un magnífico periodista, muy destacado en su medio, contando los vehículos que pasan por una esquina con fines estadísticos.
Es cierto que existen algunos artistas que con grandes esfuerzos han logrado de cierta manera participar, pero son los menos y por ello creo que lo digo aquí tiene valor y refleja la realidad, y aunque todo trabajo es honorable y esas personas tienen todo mi respeto, creo que por su trayectoria profesional merecen otro destino y pienso que se debería organizar algún tipo de Asociación de Artistas Cubanos, como existía en Cuba antes del castrismo, donde los artistas puedan reunirse y al mismo tiempo ofrecer su disponibilidad a quienes los puedan necesitar en su programación.
Con la participación de todos esos profesionales, es posible se pueda suplir la falta de profesionalidad de algunos comentaristas y conductores que tratan de dirigir lo que debe hacer el Director de los Programas con las imágenes, como si no hubieran ensayado ni preparado sus atriles con el material gráfico ni programado la inserciones de filmes o videos.
Ojalá alguien lea estas notas y se decidan a hacer algo que los aglutine y rescate del olvido donde parece se encuentran actualmente.
La televisión de Miami, parece la televisión para hipocondriacos como antes fue en Cuba la televisión de los jaboneros.
Hay un anuncio aterrador, sobre la hipertensión, con un señor de mediana edad que lleva en su pecho una especie de prendedor con la tensión arterial,  con cifras de alta y baja, con tanto dramatismo que puede causarle  un infarto a cualquier hipertenso, clínicas de cirugía plástica estimulando implantes de todo tipo, profesionales vendiendo sus servicios por sí mismos como una dicción horrible y sin ningún acento profesional.
Y m pregunto:
Para qué sirven los narradores y los locutores, e incluso los mismos artistas, si los anunciantes toman  la palabra frente a las cámaras sin ninguna capacidad para hacerlo correctamente y solo para satisfacer su ego y verse después en pantalla.
En los programas supuestamente con comentarios culturales no hay nada de eso. Sólo comentarios y chismes como dicen los franceses:  “ histories de cul “de los artistas y las personalidades del momento.
No quiero meterme a comentar otros programas de corte sensacionalistas, solo quiero decir que es posible que si no mejoran su estilo se verán muy limitados, más que quienes hoy se ven sin empleo profesional en las calles de Miami.
Espero que estas notas, especialmente sobre los artista cubanos,  tenga una valoración mas profunda por quienes  se  dirigen los  Medios  Televisivos de Miami.




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