19 abr. 2011

Cosas del VI Congreso de los Comunistas Cubanos.

Históricamente se puede ocultar parte de la verdad, una parte del tiempo, pero no se puede ocultar toda la verdad ni todo el tiempo, pues al fin la verdad verá la luz como producto de un parto natural.


Por primera vez desde que comencé a publicar estas notas me encuentro frente a la disyuntiva de si vale la pena publicarla o no. Claro, si está usted leyendo esta nota es porque la publiqué y lo que yo escriba, aquí se queda. Al que no le guste o no la comprenda que la arregle o interprete como desee. Es su problema.

En cierta ocasión publiqué una Carta Abierta dirigida al entonces presidente de Cuba Fidel Castro.
Como todas las cartas abiertas, a ella tenían libre acceso todo el que deseara leerla, con la probabilidad de que el destinatario principal nunca la leyera, pues en el maremagno de escritos dirigidos contra ese señor, mi carta abierta no creo fuera gran cosa que le pudiera interesar.

Sin embargo, por haberme atrevido a escribirle recibí severas críticas y opiniones que iba desde poner en duda mi integridad personal hasta la supuesta comprensión de mis errores evaluativos de la realidad cubana. Hubo quien me dijo que “sentía en mi carta el olor de la traición”, termino además mal utilizado porque “la traición tiene peste, no mal olor”.

Como no soy muy tolerante con lo que considero críticas inadecuadas o injustas, dediqué mucho tiempo para aclarar aquellas opiniones de quienes no comprendían realmente el contenido sarcástico e irónico de mi carta. Por eso hoy afirmo que esta vez no pienso aclarar ni justificar nada, de lo que escriba aquí o no escriba, hecho está y parte de mi historia es.

Pero volvamos al tema, que no es ésta disquisición temporal  lo que deseo comentar, sino algunas de las cosas dichas por el Presidente Raúl Castro en la apertura del Congreso del Partido Comunista.

Hoy día me apasiona un hecho reciente, digo que me apasiona porque no tengo otra forma de expresar lo que estoy sintiendo, referido a los últimos y muy importantes acontecimientos políticos y económicos que están acaeciendo en Cuba. Cosas que me mortifican bastante y al mismo tiempo consideró que tienen cierto carácter positivo.
Después de más de 50 años de errores, promesas e incumplimientos,ahora se reconocen errores garrafales, que no tienen justificación ninguna, antes ni después de cometidos.
Una de las cosas que me desagrada es que ahora se reconozca que fue un error haber discriminado a
las personas por su religión, durante todo ese tiempo y que sea considerado un simple error.
Recuerdo un colega, compañero nuestro de trabajo, un hombre por quien sentí un enorme respeto debido a  su actitud y carácter, referido a la cuestión religiosa, el periodista Emilio Friguls quien mantuvo su práctica religiosa y su desempeño profesional, en Cuba, hasta el último día de su vida.
Como muchos de nuestros coetáneos soy un hombre con un alto sentido espiritual y humanista de la vida.
No soy practicante de ningún credo, quizás por la tradición anticlerical de muchos hispanos o la falta de una  educación religiosa sistemática por parte de los adultos que se suponía  debían conducir nuestra vida en el sentido de la moral y la práctica religiosa. No tuve esas orientaciones en las creencias religiosas católicas o africanas, que han regido en nuestro país desde los tiempos de la conquista hispana, pero tuve la gran influencia, de un abuelo de origen canario, ateo y anticomunista ferviente, por más señas marino y poeta y de una abuela de origen semita, quien practicaba con mucho acierto las ciencias ocultas orientales, pero me molesta este hecho, que ahora llaman error, en el sentido social y la importancia que tiene en la vida de muchas personas creyentes y honestas, que merecen el respeto y libertad de creer y practicar la religión que estimen conveniente de acuerdo a sus convicciones, o incluso de no practicar ninguna.

Sin embargo me "jodifica " en lo personal, por no decirlo de otra forma más popular, que ahora en el VI Congreso del PCC de Cuba, se diga descarada y desvergonzadamente, que las capacidades profesionales para desarrollar determinada responsabilidad no tiene, ni tenía que ser determinada por la militancia política del individuo.

¡Manda Picadillo!

Que después de haber vivido 23 años como trabajador, rezagado allí donde la espalda pierde el nombre, acusado por un conocido personaje, en los niveles superiores de dirección del gobierno, como Anarco Sindicalista, solamente por haber evadido y nunca aceptado ser miembro del Partido Comunista que regia TODA la vida social y personal de la gente en Cuba, fueran o no militantes, se diga tal cosa.-.

Pura "Hunga de Vaca" que salpica a muchos, que después de 23 años de trabajo profesional, con dos diplomas universitarios y varios post grados, algunos de más de tres años, se me dijo confidencialmente que la única impedimenta para otorgarme el cargo administrativo, como Director de Relaciones Públicas, era no haber sido militante de la UJC ni miembro del Partido Comunista Cubano, todo esto sin contar que mi primer diploma universitario como Licenciado en Diplomacia, se convirtió en papel sanitario por la misma razón y me obligo a regresar a las aulas universitarias, durante 5 años,  para obtener otro diploma como Psicólogo Social, quizás más idóneo con mis actividades profesionales pero alejado formalmente de la política directa.
Sin embargo, no por fatalista ni resignado, puedo decir que lo que sucede conviene, pues esa fue una de las razones, entre otras, consideradas por la Alta Comisión de Refugiados de las Naciones Unida para concederme el Asilo Político que un día solicite en Canadá.
Por ultimo quiero señalar la burla mayor del VI Congreso del PCC, que niega  la capacidad de análisis del pueblo cubano, que nos quieren tomar por morones o coprófagos, sobre la duración de 10 años de un mandato administrativo o político, después que los  actuales dirigentes han permanecido 50 años en el poder y no solo eso, sino que si estos señores fueran ratificados de  nuevo como dirigentes y se comenzara a contar los diez años desde ahora, el Presidente actual y posible futuro Primer Secretario del Partido Comunista, por orden dinástico, ostentaría esos cargos hasta  la edad de 88 años,  tanto como otros muchos de los  dirigentes históricos,  debido a que se creyeron eternos y no formaron a su relevo.
 ¿Se dan cuenta de la burla? ¿ Es que estos señores que se auto titulan comunistas piensan que  no nos damos cuenta de sus rejuegos ?

Cerrando el bucle, como se dice en el jargón cinematográfico, alguien pudiera preguntar:
¿Por qué me quede trabajando allá y no me fui antes?
Le contestaré:
Por las mismas razones de quienes continúan viviendo allá y desearían emigrar y las que sustentan algunos disidentes que no aceptan el destierro como solución a sus problemas a pesar de haber sido liberados de la prisión.
En mi caso personal  por la simple razón de que no era nada fácil y no quise correr  riesgos, como desgraciadamente hicieron muchos que perdieron sus preciosas vidas lanzándose a las aguas del Mar Caribe y el Estrecho de la Florida y que hoy son devueltos sin ningún tipo de consideración cuando son atrapados en la mar o arriban a países que no respetan el derecho de los seres humanos de solicitar refugio allí donde se sientan más seguros y los humillan y tratan como inmigrantes indocumentados, Y lo más importante  para mí personalmente:
Cuba es mi patria, mi tierra, mi nación, que abandone hace ya 21, por mi propia voluntad, sin intervención ni ayuda de nadie y el país de mis orígenes, donde crecí y me eduqué y de donde estoy convencido realmente no era yo quien tenía que irme.


Como dijo el genial humorista cubano y casi filósofo, Guillermo Álvarez Guedes, no importa cuando hayas podido salir de Cuba, hace 30 días o treinta años, después que los Fidelista tomaron el poder, se considera que te demoraste demasiado. Imaginen lo que podrán decir de alguien que se demoró 32 años para coger las de Villadiego. Aunque realmente me importa poco lo que diga o piense alguien, pues todo lo que va más allá de 20 años, es casi una vida, si reconsideramos que la esperanza de vida para la gente de nuestra generación no sobrepasaba los 70 años.



Amén











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