26 ene. 2011

La Creacion del Universo en mis ojos


El Universo
  Cuentan que en el Universo,
totalmente  sumido en las tinieblas, existía un ser Omnipotente y Omnipresente que transitaba por el espacio, velando por  su seguridad y estabilidad.
 Ante la posible aparición de fuerzas negativas que se aprovecharan de las tinieblas  decidió crear la Luz y  Centros desde donde  se expandiera para iluminar todo el Universo.
Vio que había sido una buena idea y creo los  Centros de Luz  y los llamo Sol y Luna y  Día a la Luz y a las Tinieblas Noche.
Cuando la Luz que había creado iluminó  el Universo pudo percibir la soledad y las condiciones tan inhóspitas que existian a su alrededor.
Aparte de la gran oscuridad que había logrado disipar,  no había nada que pudiera llamar su atención o brindarle una imagen agradable a sus ojos.
 Comprendió que debía continuar haciendo cambios que como la Luz favorecieran la calidad del Universo.
Ante la inmensa tarea que significaba transformar todo, decidió tomarse unos días y concentrar sus fuerzas en un punto, a fin de poderlas hacer más efectivas y desarrollar su creatividad  con  el máximo de efectividad, sabiendo que todo lo creado sería después tan duradero como su propia existencia.
El lugar seleccionado fue uno de aquellos planetas que posteriormente debido a los cambios introducidos fue llamado primero Acuario y después Gea.
  En principio era necesaria la transformación total de aquel lugar para que fuera más agradable. Su proyecto iría mucho más allá de la simple creación de la luz. El lugar seleccionado estaba pleno del líquido que le había atraído más que los otros por su color azul.



Mientras se movía por su superficie, comprendió que necesitaba distinguir aquella sustancia y la llamó Agua, lo que le sugirió que desde aquel momento debía llamarse Acuario, pero cuando se aproximó  y quiso pararse sobre él, se dio cuenta que era imposible hacerlo pues se hundía.
Y decidió crear una parte sólida donde poder caminar y observar tranquilamente el desarrollo de su obra que llamo Tierra. Nombre que luego se extendió a todo el planeta.
Se sintió satisfecho pues ya no tenía necesidad de andar vagando por un Universo oscuro, frío y suspendido en el espacio.
Al cabo de algún tiempo lo que había creado ya no satisfacía sus deseos de bienestar,  y decidió cambiar la apariencia de aquella parte sólida  y creo los grandes árboles que creaban el oxigeno, bueno para la vida y proporcionaban frutos.

Debajo de los árboles disfrutaba su sombra y podía protegerse de los rayos de la fuente de luz que había creado y llamado Sol, que precisamente por ser tan joven eran demasiado fuertes. Parecía que aquel Sol no era  lo más adecuado para iluminar la Tierra, sin embargo descubrió que su calor y su luz eran la fuente de energía que hacía crecer los árboles y purificaba todo el ambiente y lo hacía más agradable.
Comprendió la enorme utilidad del Sol y lo protegió como factor fundamental de la existencia de su creación.
Los árboles, cuando crecieron, que tanto bienestar proporcionaban con su sombra, no eran  fácil de apreciar de cerca y entonces creó una pequeña variedad de plantas, plenas de colores, parecidos al espectro del Agua, cuando la Luz la descomponía, que llamo Flores y sintió un enorme agrado en sus ojos al  contemplarlas, pero sucedió que no fueron  solamente los colores que agradaron a sus ojos, sino que aquellas flores exhalaban aromas que dulcificaba el ambiente y daban placer a sus sentidos Y decidió conservarlas tal y como habían surgido.



 Pasado los tiempos aquellas plantas, producían una sustancia llamada polen,  que al depositarse en otras plantas creaban nuevas variedades, y comprendió que era muy bueno para su permanencia que fuera así.

El pequeño Universo, creado en la Tierra, cada día le era más agradable y permanecía más tiempo allí, abandonando de cierta manera la mayor parte del espacio que había habitado antes. Toda su fuerza y sabiduría estaba concentrada en la transformación y la creación dentro de aquel lugar que con el tiempo llamó el Paraíso Terrenal.

Muchas veces, después de caminar por la Tierra observando las distintas plantas y flores que había creado, se sumergía en el líquido para refrescar su cuerpo físico de los calores proporcionados por el Sol.

Se sentía muy bien dentro de aquel liquido  porque  percibía la misma sensación y ligereza que cuando andaba en el Espacio Universal,  y fue así,  como esta remembranza del espacio, que  de pronto sintió un  enorme vacío  en las profundidades de aquel líquido,  pues debajo de la  superficie  era tan solitario  como el Universo donde habitaba antes.


Y  decidió crear los habitantes que rompieran la soledad de aquellas profundidades y al mismo tiempo disfrutarán de aquel medio, y surgieron los peces de gran variedad colores y tamaños, ninguno igual al otro y todos provistos de la capacidad de vivir alegremente en aquel líquido.

Los observó durante mucho tiempo y nado junto a ellos y sintió el placer  de su compañía, especialmente de unos que exhibían una amplia sonrisa y se les acercaban muy amorosamente y a quienes llamó Delfines.

De regreso a la Tierra, después descansar de la agradable fatiga que le había proporcionado la natación, recostado a uno de los grandes árboles y mirando al agua, pensó que sería bueno que en  la tierra hubiesen también quienes la habitaran como los peces habitaban   el agua,  y creo los animales terrestres en una amplia diversidad de formas y de acuerdo al lugar donde vivían pero sucedió que alguno de aquellos animales también sentían placer viviendo en el agua y surgieron animales que podía habitar en  ambos elementos, y fueron llamados anfibios, algunos tan atraídos por la permanencia dentro del líquido que llegaron a perder algunas de las características de los llamados terrestres.


                                          Cocodrilos

Ahora se sentía feliz pues no le faltaba compañía en el agua ni en la tierra y en ambas sentía el placer de sentirse amado por animales que también se sentían felices en su compañía.


Admiraba como después de su primer toque de creatividad todos se adaptaban a las diferentes formas de vida, y colaboraban unos con otros proporcionándose la supervivencia mutua.



Los árboles daban frutos que alimentaban a los animales, los cuales con sus desechos fortalecían las plantas, de las cuales algunas especializadas, como las flores permitían a las abejas libar su nectar que luego se convertía en miel, un liquido espeso y muy agradable que muchos de los animales,  consumían con extraordinario deleite y que más tarde fue considerado un alimento esencial para la vida.            
                                                       
                                                            Granadas


El Creador, admirado de su obra, la cual disfrutaba con inmenso regocijo en su soledad creativa, continuo pensando cómo mejorarla  más aun.

No se sabe si fue simplemente por crear la compañía que necesitaba para sentirse en la proximidad con otros seres o simplemente por la eterna necesidad de descubrir y cambiar lo que nos rodea, pensó que podría crear otros  semejantes a él, para qué habitaran y disfrutarán de los productos del Agua y de la Tierra.
Y un día tomando el polvo de la tierra lo unió con su saliva, lo soplo y creó el hombre  y lo llamó Adán.
Pasó mucho tiempo y la convivencia pacifica  entre todos los habitantes de la tierra se mantenía y era cada vez más agradable para todos.
El Creador, siempre presente cuando se necesitaba, dejaba que aquellos seres creados por él se sintieran libres y felices de vivir su propia vida por lo cual trataba de nunca intervenir a menos que ellos lo pidieran.

Contento con la compañía de Adán, el  Creador decidió conducirlo a un espacio con todas las provisiones existentes en la Tierra y el Agua para que fuera feliz, el Paraíso Terrenal , lugar donde regularmente permanecía el Creador
Por su parte Adán  disfrutaba de todo lo que el Creador le  había  concedido.
 El Creador dio al hombre poder sobre la Tierra, el Agua y todos los animales que existían en ambos elementos, para que pudiera alimentarse de ellos y al mismo tiempo proporcionarles los cuidados que necesitaban.
El Creador había dispuesto que Adán diese nombre a todas las bestias, aves y otros seres vivientes, y cuando desfilaron ante él, en parejas, macho y hembra, Adán —que ya era un hombre de veinte años— sintió celos del amor entre ellos,  y aunque copuló con cada hembra por turnos, no encontró satisfacción en el acto. Por ello exclamó:

« ¡Todas las criaturas tienen la pareja apropiada, menos yo!», y rogó al Dios que remediara esa injusticia.


Lilith
 
El Creador formo entonces a Lilith, la primera mujer, del mismo modo que había formado a Adán.


Ceiba
   Existía en el centro del Paraíso Terrenal el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal, un árbol  que al parecer era la fuente de su sabiduría.
El Creador, decidido a permitirles que vivieran allí,  sólo les puso una condición no tocar ni consumir nada de aquellos árboles,  sopena de ser expulsados del Paraíso. Ambos aceptaron la condición y prometieron respetarla.


El Primer Beso
  Adán se sentía sometido a la voluntad del Creador y aunque no deseaba ser como él, pues sabía que no poseía la capacidad ni sus poderes,  trató de imponer su voluntad a Lilith quien había sido creada en las mismas condiciones que Adán. Lilith no aceptó aquella imposición por estimarla injusta. Adán y Lilith nunca hallaron armonía juntos, pues cuando él deseaba tener relaciones sexuales con ella, Lilith se sentía ofendida por la postura acostada que él le exigía.

« ¿Por qué he de acostarme debajo de ti? —preguntaba—: yo también fui hecha con polvo, y por lo tanto soy tu igual».

 
Lilith
Adán trató de obligarla a obedecer. Lilith, encolerizada se elevó por los aires y lo abandonó y se fue a las orillas de las aguas donde se entregó a otros hombres.
Adán estaba de nuevo solo, por su propia altanería y falta de comprensión, perdió a su compañera, lo que se hubiera evitado solamente con ser flexible y  complacerla practicando  otras formas de hacer el amor más agradable para ella.
Lilith, en cólera, perdida en los laberintos de la soberbia y el placer carnal, engendró  el enfrentamiento de la pareja que hubiera podido  maternizar la humanidad.



Habían pasado ya cinco días desde que el Creador había comenzado su obra, en el sexto día el Creador formo a Eva en el jardin  del Paraíso Terrenal, como la compañera idónea de Adán, a partir de una costilla de éste y también les permitió comer de todos los árboles del huerto, excepto del árbol de la ciencia del bien y del mal y del árbol de la vida.





Eva engañada por la serpiente,  vio "que el árbol era bueno para comer,  era agradable a los ojos, y codiciable para alcanzar la sabiduría", y  comió del fruto prohibido y dio a su pareja, el cual comió también.

Como consecuencia, el Creador,
le dijo Eva:

«Aumentaré tus dolores cuando tengas hijos, y con dolor los darás a luz. Pero tu deseo te llevará a tu marido, y él tendrá autoridad sobre ti.  Adán debera trabajar para producir los alimentos sin los cuales ambos morirían. Eva fue madre de Abel, Caín y Set.
Pero todo no fue tan perfecto como el Creador hubiera deseado.

Eva engañada por la Serpiente, a su vez logró convencer a Adán de seguir sus consejos. Ambos perdieron la bonanza y el bienestar proporcionados por el Paraíso Terrenal y el placer de la reproducción
y tuvo un hijo que vertió la sangre de su propia sangre, quien en el summun  de la maldad humana mostró  a los hombres perversos el camino a seguir para imponer su voluntad a quienes fueron creados exactamente como ellos.

El Creador, testigo de tanta maldad del hombre,  quiso un día dar un paso atrás y borrarlos de la faz de la tierra, y provoco el Diluvio Universal.
 Fue cuando cometió el más grande de sus errores, pues al no comenzar por el principio eliminando a todos aquellos seres imperfectos, que se habían generado a partir de su creación, salvó  a algunos que llevaban en ellos la semilla la maldad humana, que se reprodujo, por los siglos de los siglos, llevando al hombre  a la destrucción y la dominación de aquellos que no respondía a sus dictados.

Es inconmensurable el tiempo trascurrido del inicio de la obra del Creador.
 El hombre, vestido de hábitos de científico, se sumerge en el espacio buscando respuesta a las incógnitas de la creación del Universo, proclamando la búsqueda de seres semejantes o de vida similares a la suya, quién sabe con qué abyectos propósitos de dominación y conquista, mientras los hombres en la Tierra buscan el equilibrio entre ellos mediante la guerra  por miedo a ser controlado por los otros.

Los valores originales han sido controvertidos, el respeto al ser humano desvalido no existe y quienes lo exigen tratar imponer su autoridad  sin respetar la voluntad de aquellos a quienes dicen exigir respeto, cuando son ellos quienes no respetan a nada ni a nadie
Hoy las aguas crecen e invaden la tierra recobrando el lugar que un día abandonaron  por obra del Creador.
Vientos huracanados destruyen la obra de los hombres. 
despiertan los volcanes y  desde el fondo de la tierra sale la lava ardiente y el fuego haciendo desaparecer lenta e inexorablemente a quienes no han sabido respetar la obra del Creador y mueren muchos inocentes sin culpa y  pagan  los justos por los pecadores.
Por la Tierra se expande en el infinito los grandes alaridos del dolor,  y el  crujir de dientes de seres humanos,  agarrados  a la última posibilidad de que todo vuelva al ser sobre la faz de la Tierra  como fue en el Paraíso original.
Los señores de la guerra aniquilan a otros seres humanos y destruyen la riqueza depositada en las entrañas de la tierra y la que crece en su superficie.
Al mismo tiempo otros hombres, basados en falsedades, utilizando las drogas como fuente de riquezas y medios de  control fisico,  roban a los seres humanos la voluntad y la fuerza para enfrentarse a los depredadores de la humanidad.
Tiranos, dictadores  y falsos profetas siguen surgiendo sólo para satisfacer sus ansias de poder y dominación.
Muy poco queda por hacer para que el bien triunfe sobre el mal. Todos los esfuerzos caen al vacío.
Los hombres  designados para  defender  la Ley son asesinados por los  criminales que despojan a otros de sus bienes y tratan de dominar a todos los hombres y mujeres honestos.
Sin embargo no es la hora de llorar y pedir misericordia. Si queremos salvarnos y salvar nuestra civilización  debemos identificarnos sinceramente, sin intereses ocultos ni hipocresías,  y eliminar aquellos que ya son irrecuperables por su propia maldad, ignorando las demadas ingenuas de quienes no comprenden que más temprano que tarde pudieran ser las victimas de esos crminales.
No es esta la hora de refugiarnos en plegarias a Dioses todo poderosos  y  tratar de destruir a quienes designamos como representantes del mal, quienes a su vez nos acusan de la misma forma.
Es la hora de la conciliación y el entendimiento entre todos los seres humanos sin dogmas ni mentiras para ocultar las ambiciones  más injustificables de poder, gloria y dinero.
El poder político, la gloria conquistada en las batallas, muchas injustas y desiguales, el dinero colectado explotando a otros seres humanos mediante  la prostitución, las drogas y el juego de azar,  no serán suficientes para compensar el sufrimiento que nos espera por ese camino.
El Creador, al parecer cansado ya de tanta incoherencia y abandono de las reglas de amor incondicional, imprescindible para la convivencia de los seres humanos, contempla desde su altura la obra corrompida, mientras  en su mente universal se debate la cuestión de si dejarlos que ellos mismos se destruyan totalmente, indiferente a las consecuencias de sus acciones, o bien destruirlos de una vez y para siempre, extinguir r la luz y que el Universo inmerecido vuelva a su estado original sin Sol, sin Luz, sin Hombres y sin Bestias.

Vivimos en el Paraíso al mismo tiempo que en el Infierno.
La Tierra será nuestro Paraíso o nuestro Infierno.
El destino de la humanidad está en nuestras manos.
 De nosotros depende.

Como dice el Kybalion: “Como es Arriba es Abajo y como es Abajo es Arriba “

Amen.

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