17 dic. 2010

Mariposa.

Pedro Luis Ferrer

En la inmediatez del Nuevo Año viene a mi memoria el recuerdo de esta composición, alejada de todo camino trillado, referida a un tema siempre presente en  la vida de cada ser humano: El Amor.
En Cuba, hacía cierto tiempo el amor había dejado de ser parte de la temática que siempre había caracterizado a los autores cubanos en las diferentes expresiones de la canción romántica.
El bolero, criticado muchas veces por algunos “expertos” por su contenido machista, según ellos ofensivo a la condición femenina, había dejado de ser la expresión más frecuente de la composición de los creadores.

La trova de contenido político, se había apoderado de las preferencias de la mayoría de los jóvenes, con pocas excepciones, entre las cuales se hallaba “Mariposa” de Pedro Luis Ferrer, que nos brindaba una visión diferente de ese sentimiento supremo que a todos nos ha dominado alguna vez y que muchos hemos expresado en un poema o una simple misiva a un ser amado.
Su  autor, Pedro Luis Ferrer, era en aquel momento el  " chico malo"  que decía lo que pensaba y vivía de acuerdo con ello, exhibiendo una melena al estilo de los rockeros, sin que nadie cuestionara su actitud política o social, pues aparte de que  no tenían pruebas para hacerlo, era además miembro de una familia reconocida por su militancia política  revolucionaria.
 Con  su cancion  "Mariposa",  apartado totalmente del contexto que determinaba  el contenido de las obras de los creadores, nos llevaba,  acompañado del sonido de su guitarra, al deleite de palabras amorosas con formas diferentes. Aun cuando  Pedro Luis también creo en aquella época otras composiciones más acorde con las necesidades del sistema, si hoy las analizamos podemos apreciar el perfil siempre contestatario de sus enfoques temáticos  y  nos damos cuenta  que el cantor tuvo siempre  ese algo diferente que ha caracterizado su trayectoria autoral.

En aquella époc, a  el gobierno cubano trataba de dominar el ambiente y las preferencias de los bailadores, con nuevos ritmos, entre ellos el  " Pilón" de Pacho Alonso y "Mozanbique" de Pello Afrokan, expresamente para sustituir la influencia de ritmos extranjeros, algo parecido a lo que sucedió en la  Unión Soviética y sus ciudadanos, quienes  llegaron a Cuba en 1961 bailando Jazz y Foxtrox, vestidos a la moda de los años 1920, debido a la censura de la música y las modas occidentales ejercidas por el Gobierno Soviético.




Traigo esta canción a mí blog, no para brillar como los satélites con la luz de los astros, sino porque en este momento, donde siento lastimados mis oídos con tantas composiciones que nada dicen y que muchas veces resultan hasta ofensivas, quiero regalarles una canción que dice mucho más que con palabras obscenas, que pudieran tener una justificación en la impulsividad y el deseo de expresar sus ideas de los más jóvenes, pero  no dejan para mí de ser de mal gusto y posiblemente poca perdurabilidad.

Si en nuestra primera juventud nos sentimos emocionados por la sutileza y las profundidades de esta  composición, que de cierta manera expresaba lo que éramos incapaces de decir por nosotros mismos, hoy cuando la volvemos a escuchar hace vibrar lo más profundo de nuestros sentimientos sin dedicarlos a nadie en especial, solo  como un hermoso  canto a la vida.
No soy crítico musical, ni mucho menos capacitado como músico profesional,  pero como todo individuo tengo mis preferencias y aprovecho esta oportunidad para expresar lo que pienso al respecto.
No diga nadie que mis preferencias están determinadas por el cultivo de gustos sofisticados y frecuentación  del más alto nivel interpretativo, me encantan, y he publicado una nota respecto, la rumba, el bolero, la décima campesina y hasta un guaguancó interpretado con cajones en un solar de la Habana Vieja. Pero hay cosas que me resultan muy de mal gusto,especialmente cuando se expresan con  palabras malsonantes, quizás aceptables para un lugar privado y para adultos, pero no para transmitirlas como si fuera lo más elaborado y valioso de la música contemporánea,  por muy social o importante que sean sus mensajes para algunos.
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Pedro Luis Ferrer
No fueron pocas las veces que disfrutamos en la compañía de aquel buen amigo, quien en la intimidad  de nuestro hogar regaló a nuestra familia y algunos amigos la interpretación de sus melodías, muy especialmente aquellas de la “Niña mala” obra de su padre Rodolfo Ferrer.

La última vez que lo vi fue en la esquina de mi casa en la calle 23 y 24, en el Vedado,  cuando detuve uno de aquellos  taxis colectivos que circulaban por la ciudad,  respuesta casi clandestina a las dificultades del transporte pblico y  que nos transportaban por una cantidad mínima.
Su chofer era  un hombre joven de melena y barba negra que no reconocí hasta que oi su voz. Era Pedro Luis Ferrer convertido en taxista. Fue entonces que le pregunté si había dejado la música y me explicó que no precisamente porque era su deseo sino por un dictamen del Ministerio de Cultura, seguido de una entrevista en un país andino donde había expresado su deseo de cantar con una de las mas conocidas intérpretes cubanas que vivía en el exilio.
Después no supe más de su vida y yo partí al exilio donde a través de la Internet sigo los pasos de su carrera, desarrollada con la misma dignidad que siempre lo ha caracterizado.
Pedro Luis Ferrer vive en Cuba y como él dice en una de sus canciones no creas que porque me quedo no me he ido.
Ojala que estas Navidades puedan  disfrutar  de las bellas interpretaciones de nuestros autores e intérpretes con todo el orgullo de nuestra cubanía y el sabor de los los ritmos caribeños.

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