23 nov. 2010

Sin palabras…






Hay días que quisiera decir algo y es como si las palabras del diccionario se hubieran agotado. Hoy es un día de esos, sin embargo aquí estoy escribiendo con palabras que no son mías sino de la falta de palabras que siento en mi garganta.
Si estuvieras frente a mí, seríamos capaces de conversar directamente y al oír tus palabras y respuestas, quizás podríamos utilizar palabras que no hemos dicho nunca ni tú ni yo.
Quizás porque conozco como piensas, pensaras que lo que digo es reflejo de mis frustraciones. Nada más lejano de la verdad, porque no me siento  frustrado absolutamente en nada.
¿Cómo puedo estar frustrado, después de haberte conocido, si tú eres la más grande satisfacción que un  hombre pueda tener?
Quizás la palabra más acertada sería incumplimiento del deseo.
Quizás sea insatisfacción, pero no lo es, porque no  expresa lo que realmente se siente después de haber visto el Paraíso y querer quedarse  allí para siempre.
¿Comprendes, te das cuenta porque digo que me faltan las palabras?

Rechazo de plano hablar, o más bien escribir, de satisfacción lograda o no lograda.

Cuando disfrutas de un placer físico, o simplemente visual, que te toca las entrañas, que te envía por los aires, que sientes que flotas sobre el Universo, como si viajaras de forma astral, cuando disfrutas orgásmicamente de tanta maravilla, es imposible no darle el justo valor que tiene y ponerse hablar de insatisfacción, pues has recibido quizás mucho más de lo que esperabas. Y entonces hablas por hablar.

¿Qué piensas tú si dijera ansiedad?

¿Sería decir siento necesitar más lo que antes he recibido? No sé, a mi no me agrada, Porque la ansiedad refleja miedo, preocupaciones y eso no es lo que tú me hace sentir.
Puedo acudir al lenguaje común y decir que me faltas tú. Si pudiera ser, pero sucede que a uno le comienza a faltar, extrañar, lo que ya ha tenido, y el problema es que yo nunca te tuve. Solo he visto tu imagen y aunque realmente es mucho y me impresiona enormemente, es como cuando vas al museo y disfrutas el placer visual de una obra maestra.

¡Mira! Me sorprende lo que digo parece que por ahí está el concepto que quiero expresar y me faltan palabras para decirlo.
Mirarte a ti, contemplar tu imagen, disfrutar tocando con mis ojos la belleza de tu rostro y recorrer, punto por punto, las curvas de tu cuerpo hermoso, es como ir al museo y sentarse horas mirando y admirando las obras de los grandes maestros.
Llevas el nombre de la Virgen y tú no eres ni siquiera santa.
 Eres mucho más, eres una mujer muy bella, que ha conocido el amor en todas sus expresiones y llegado a la maternidad en repetidas ocasiones.
Lástima que nadie haya todavía inmortalizados tu figura que un día volverá al polvo que fuiste antes.
No voy a seguirte molestando con palabras que posiblemente no reflejan todo lo que deseo decir.
La única palabra que viene a mi mente es avaricia. El defecto de quien teniendo la riqueza siempre quiere tener más.

No sé. Que me juzguen los gramáticos, los escribamos, la más Real de las Reales Academias, si lo digo mal:

¡! Tengo avaricia de ti!! .

. Así lo he dicho, y así queda y no lo digo diferente porque palabras no tengo.

 

1 comentario:

YO SOY AGHARTA dijo...

SIEMPRE TE LLEVO EN MI SENTIR..