1 nov. 2010

La intolerancia o la hipocresía


Meditaciones

Hoy  quiero referirme a un tema muy importante sobre la  tolerancia y aceptación del comportamiento de otros seres humanos. Aunque poseo mi propia experiencia al respecto, prefiero relatarles una historia ajena, algo extensa,  pero que nos deja un mensaje de amor y  tolerancia con otros seres humanos  que a veces quisiéramos fueran diferentes.

Había dos amigos, que se habían criado juntos y pasado por iguales o parecidas experiencias, pero sus relaciones y aquella bella amistad quedó truncada sin apenas comentarios por parte de quien demostraba una actitud intolerante, llamados Mateo y Omar,
La queja fundamental de Mateo era que Omar era muy diferente a él en su comportamiento y formas de ver la vida, una gran intolerancia  con las preferencias normales de cada uno y el derecho de cada individuo a vivir su propia vida de acuerdo a sus preferenciales normales.
La vida de ambos había transcurrido en forma parecida, obligados por circunstancias familiares ambos tuvieron que enfrentarse a la vida desde su temprana niñez.
Mateo, encaminado por su padre,  aprendió sin mucho esfuerzo una profesion que  domino antes de cumplir sus 15 años. Este hecho le creó un sentimiento profundo de independencia. Gracias a sus esfuerzos, la dedicación a su trabajo y  el cultivo de otras  amistades,  logró tener un modo de vida que satisfacía sus necesidades materiales
Omar, víctima del abandono familiar, con apenas doce años, ejerció para poder subsistir las más humildes ocupaciones sin quejarse ni pedir nada a nadie.

Omar era apasionado por la lectura y las diferentes incógnitas que la vida planteaba a un adolescente.Poseia una gran curiosidad y leía todo lo que caí en sus manos. Llegó a poseer conocimientos superiores a los propios de su edad.
Sin embargo debía seguir enfrentándose a los problemas de la vida diaria  al mismo tiempo que asistía a diferentes centros de estudios nocturnos para adquirir los conocimientos que en su niñez no había podido obtener.
La vida como en cualquier trama teatral tiene un ascenso, nudo  y desenlace, Mateo y Omar no escaparon esta trayectoria.
Un día todo cambió y mientras Mateo mantenía su estabilidad Omar comenzó  la adquisición de nuevos conocimientos como siempre había deseado.
Ambos habían logrado, por diferentes caminos,  la solución de sus necesidades vitales. Normalmente debían ser felices. Pero la satisfacción plena es casi imposible y Mateo, debido a su insatisfacción de no poder avanzar más allá de lo que ya había podido alcanzar, decidió buscar nuevos horizontes más propicios a su esarrollo.
Omar continuaba realizando sus sueños de conocer los grandes misterios de la humanidad. Pasados algunos años, comprendió lo inútil de su lucha  y decidió también cambiar sus horizontes.
Después de la partida de Mateo en ciertos momentos recibió su ayuda. Nunca había tenido otra amistad como aquella, lo que fue otro factor que influyo en la decisión de Omar,  que soñaba con reanudar aquella amistad de su niñez. Casi 20 años después, lejos de su país de origen se volvieron a encontrar. Un encuentro expresados con la fuerza y la virilidad de dos viejos soldados que se encuentran después de batalla.
Ambos habían cambiado notablemente. Mateo se había convertido en un hombre de negocios, próspero y emprendedor, pleno de planes y de proyectos.
Omar en ese momento comenzaba una vida nueva, desde tan abajo como había comenzado, pero con su mente plena de conocimientos que había acumulado en todos los años de su vida, pero  que como todo intelectual  honesto  ponía en entredicho la realidad que los rodeaba. No aceptaba  realmente los dogmas ni prejuicios establecidos por quienes poseían el poder para hacerlo.
Cuando Mateo,  comprendió las proyecciones de Omar comenzó a rechazarlo,  veía en él una amenaza para el modo de vida que él admiraba. Su primera acción fue penalizar en silencio la generosidad de Omar que regaló su abrigo a alguien que no tenia, poseyendo Omar varios gracias a la generosidad de Mateo.
Omar, comprendía su pragmatismo y no se asombraba de que fuera así. Incluso admiraba la forma en que aquel hombre enfrentaba la vida a pesar de su poca formación cultural. Sabía que nadie cambiaría porque él lo deseara y se abstenía siquiera de comentar los cambios que el notaba se habían producido en su amigo.
Omar luchaba por estalibilizar su nueva vida, Mateo lo continuaba ayudando economicamente en  la esperanza que de que fuera a trabajar en sus negocios,  pero  Omar decidió para beneficio de ambos vivír en ciudades diferentes en lo que cada uno desarrollaba su vida sin interferencia del otro.
Años después, Mateo le invitó a visitarle y le  ofreció facilitarle un alojamiento en su ciudad,  siempre que Omar pagara los gastos correspondientes que eran de apenas unos ciento treinta dólares.
Omar decidió ir a visitarlo, muy alegre, feliz de compartir con su amigo y conocer la vida de aquella ciudad, famosa por sus actividades culturales y de todo tipo. Cuando llegó Mateo lo instaló en un lugar pequeño pero confortable,  para  sorpresa suya los gastos del alojamiento triplicaban la suma original que Mateo le había dicho.
Omar no poseía los recursos suficientes para asumirlos pero decidió aceptarla pensando que era normal y que Mateo no tenía porqué asumir sus gastos, incluso tuvo necesidad de adquirir algunos objetos para su comodidad y hasta una cama para descansar.
En su proyectos original Omar pensaba hacer ejercicios y caminar junto con Mateo para mejorar su  forma fisica, la obesidad comenzaba a crearle impedimentas.
El primer día Mateo fue a buscarlo y salieron a caminar juntos, algo difícil para Omar,  quien  debido a su vida sedentaria no mantenía el mismo ritmo que Mateo, quien al parecer se sintió molesto porque perdía mucho tiempo por causa de Omar y le dijo es mejor que cada uno camine por su cuenta.
Omar sin decir nada, siempre comprensivo, entendió aquello y comenzó a caminar solo. Unos días después Mateo decidió viajar, quizás para liberarse de la compañía de su amigo, lo cierto es que durante casi dos meses Omar se quedó solo en una ciudad que no conocía y sin medios para moverse, sin saber a donde ir. Varias veces pensó abandonar el lugar y regresar a la ciudad donde residía pero decidió ser paciente y esperar que su amigo regresara. Impulsado por la soledad en que se hallaba, quizás con cierto nivel de ansiedad, comenzó a fumar después del más de 30 años sin hacerlo. La vivienda, quizás porque era muy pequeña,  se impregnó de los desagradables olores de los cigarrillos.
Omar años atrás había sufrido un accidente automovilístico que le había provocado un síndrome post traumático que le impedía conducir y muchas aprehensiones cuando viajaba como pasajero, llegando hasta
las crisis de panico.
Mateo cuando conducía hacía cambios bruscos en la conducción que impresionaban Omar con su  consiguiente reacción de temor.
Mateo detestaba aquellas reacciones de Omar,  no comprendía las razones de Omar para actuar así y comenzó a verlo como la causa de un posible accidente.
Omar regresó a la ciudad donde vivía sesentia  contento por haber reencontrado a su amigo de la niñez, pero al mismo tiempo frustrado por no haber podido disfrutar como hubiera deseado de aquella ciudad tan famosa. No se quejó y comprendió que hasta cierto punto no era culpa de nadie.
No así Mateo quien a partir de aquel momento decidió, interrumpir la comunicación entre ambos, .sin siquiera analizarlo con Omar.
Omar, por más que trataba mediante mensajes y cartas no lograba que su viejo amigo cambiara su actitud  o al menos diera señales de vida, hasta que Omar sensiblemente lastimado decidió no intentarlo más.
Omar siempre se preguntaba que sería lo que había provocado aquella reacción de su amigo sin encontrar la respuesta adecuada,  hasta que leyó un día las cartas de un hijo a su padre sobre la tolerancia y comprendió que esta era la respuesta más adecuada.
En su carta el hijo le advertía a su padre, lee la primero la carta que está en el sobre azul y si me perdonas lo que te digo en ella abre la segunda en el sobre blanco.
Si no me `perdonas simplemente no abras el sobre blanco y lanza al fuego a ambas para que nadie más que tu pueda leerlas.

 Las cartas del hijo a su padre.:

Querido Padre:

Ya hace algún tiempo que tú determinaste no saber más nada de mí. Hace días he estado pensando que quizás yo pudiera hacer algo que pueda cambiar esta situación que tanto me afecta y he decidido, por muy difícil que sea para mi, darte las razones para tus quejas y de una vez por todas contarte lo que es mi vida en detalle,
Lo primero que quiero decirte es que todo el dinero que me enviaste lo ha perdido jugando a la ruleta y el póker en el casino que tu sabes está cerca de la Universidad. De la cual me expulsaron por no poder pagar mi matricula.
Que para olvidarme de todos los problemas que esto me causa hace tiempo comencé a consumir todo tipo de drogas como la cocaína, la mariguana y el alcohol en grandes cantidades.
Que este vicio, que en principio fue una vía de escape para mí, se ha convertido en una horrible carga que económicamente no puedo sostener y me he visto en la necesidad de convertirme en parte de los que trafican con ella además de participar en algunos asaltos y robos que también me han ayudado pero que ahora vivo sintiéndome perseguido. Comprenderás que mi vida en esta situación es muy difícil y que hago grandes esfuerzos para continuar viviendo sin acudir a una solución desesperada.
Gracias al amor me sostengo. Recordaras a Juan Manuel, aquel joven con quien comparto mi apartamento y que te dije estudiaba conmigo la facultad. No es cierto hace mucho tiempo que es mi amante y como ahora podemos legalizar nuestra situación, pronto vamos a casarnos y constituir una verdadera familia.
Quizás te preocupe que ahora, como soy homosexual o como quieras llamarlo, no pueda darte los nietos que tanto ansias, pero no es ningún problema porque mi Juanin, como yo le digo, tiene un buen salario y podremos adoptar niños o quizás alquilar alguien para que los tenga como han hecho algunos artistas conocidos.
Y como tú dices que soy muy racista, te diré que es totalmente cierto. Recientemente he presentado mis aplicaciones al ingresar en los Skimheard o en su defecto hacerme miembro del KKK.
Ahora te darás cuenta que tenias absolutamente razón para rechazarme y olvidarte que soy tu hijo, pero te ruego que perdones mis debilidades, pues no soy el único que las posee y que las sufro más que nadie por no poderlas evitar.
Solo te pido que me perdones y que si no eres capaz de perdonarme no abras el sobre b lanco que contiene otras cosas que posiblemente no te agradaran pero que quiero que también sepas ya pues me habrás perdonado las cosas más insignificantes.
Tu hijo que te quiere y que te respeta mucho.
Yo

Al finalizar de leer la primera carta el padre rojo de rabia la rompió y dijo:

“No sólo es capaz de contarme estas barbaridades si no que me pide que lo perdone y que no abra el otro sobre si no lo he perdonado.
¿Como puede pensar que voy a hacer tal cosa? Definitivamente no lo perdono y voy abrir el otro sobre para saber de una vez por todas la clase de engendro que es”.

Y sin pensarlo mas abrió el sobre y comenzó a leer la otra carta que el hijo le había enviado y que decia asi:

Querido padre:

Si estás leyendo esta segunda carta es porque me habrá perdonado y ha sabido comprender mis errores. Si no es así no me extraña que a pesar de mi recomendación la hayas abierto porque conozco perfectamente tu forma de ser que durante tantos años he soportado sin quejarme.
En primer lugar debo decirte que no juego, ni siquiera he visitado el casino porque no tengo tiempo para hacerlo y además porque no me atraen para nada esos juegos inventados para esquilmar a los incautos.
Segundo que no consumo ningún tipo de drogas ni siquiera bebidas alcohólicas lo cual no quiere decir que en su momento no me agradaria  libar una copa de un buen vino rojo contigo que dicen es muy bueno para la salud cardiovascular,
Que jamás he participado en ningún tipo de negocio espurio ni he tenido en mis manos el producto de algún hecho delictivo.
Para m la honestidad es un principio fundamental tanto a solas como en público, quien no lo haga así para mi es un delincuente.
Que no soy homosexual, ni nada parecido y aunque sea así no critico a nadie y comprendo que cada uno puede tener la orientación sexual que más le agrade, y que pronto pienso contraer matrimonio con una chica adorable que se llama Patricia a quien le encantan los niños y me ha prometido que tendremos dos hembras y dos varones, que nietos no te faltaran para que te hagan más agradable tu vejez.
Que el mes próximo me gradúo con los máximos honores y tengo un empleo garantizado en la misma Universidad donde estudio.
Y por último que nunca he pertenecido a ningún tipo organización, partido mi fraternidad, y que pienso que todos los seres humanos son iguales ante la Ley y el Universo.
He escrito estas cartas para que veas todo lo que no soy y todo lo que podría ser.
Que mis defectos que son mismos que tú dices detestas en ti no son tan grandes ni tan inexcusables que no pudiéramos conversarlos tranquilamente, como buenos amigos y que si no puedo eliminarlos totalmente tratare de corregirlos pues muy posiblemente tengas razón debido a tu experiencia de la vida.
Ahora ya sabes cómo pienso.
Te ruego me excuses lo extenso de mi carta pero quiero que sepas que siempre estaré dispuesto a conversar contigo en aras de los sentimientos que deben existir entre ambos y que mi amor por ti cada dia que pasa es mas profundo y sincero.
Tu hijo que te quiere
Yo

Omar después de leer estas cartas se quedo profundamente impresionado y se dijo:
" Para que preocuparme por la actitud de mi amigo Mateo, si al fin y al cabo sería muy intolerante de parte mía quejarme de lo que él tiene derecho a decidir y hacer,  peor fuera que sea hipócrita conmigo." Y se prometió desde aquel instante renunciar definitivamente a toda intención de cambiar la actitud de su viejo amigo, sabiendo que ya por sus edades no les quedaba mucho tiempo para compartir aquella vieja amistad y que siempre guardaría como un hermoso regalo de la vida el recuerdo de la vieja amistad que había existido entre ellos,  al estilo de Damon y Pitias, siempre dispuesto acudir a la menor señal de su amigo, sin rencores ni reclamos de ningún tipo por el tiempo pedido.

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