21 sept. 2010

!Que tiempos aquellos..."


No es raro oír a alguien comentar como dice el tango gardeliano! !!Que tiempos aquellos...!!
Con un tono entre nostálgico y triste, muchas veces como si estuvieran rememorando tiempos juveniles.
Es tan frecuente que a veces me pregunto si seré yo tan anormal que jamás se me ocurre pensar nada igual, o quizás sea un síntoma de frialdad afectiva referida a una esquizofrenia latente en mi genética familiar.
 Quizás, quizás... como dice la canción.
(Parece que me estoy poniendo algo musical. porque todo me viene ligado con canciones.)
Lo cierto que hace unos me días me estaba entreteniéndo con llenar un test de los que aparecen porque aquí, y me pedía que recordara el momento mas agradable de mi vida.
Se podrán imaginar lo difícil que me resulto, revisando mi archivo cerebral. Aunque no lo me crean al fin tuve que seleccionar uno, dictado por razones forzadas que no tenían nada de agradable, dadas las circunstancias en se produjo, que hacía difícil aceptarlo, como un buen momento de mi vida. No sé si a muchos les habrá pasado igual.
Recuerdo que en una ocasión, eran el año 2006 me fui a pasar el invierno en Miami, como muchos otros canadienses originales y de adopción como yo, y mi querido hermano mayor me pregunto durante una conversación mas o menos seria, porque yo nunca sonreía y siempre tenía una expresión triste.
Mi única respuesta fue que yo nunca pensaba en eso, que tampoco me reía por gusto, no soy como dicen en Cuba de gui.gui, risita.
Le dije también, soy un hombre serio y además no tengo mucho de que reírme.
Su respuesta fue : " Bueno por eso estas aquí"
Hoy que lo analizo puedo afirmar que no estaba allí por eso, son pocas las veces que me siento triste, o deprimido.Estaba en Miami porque deseaba estar cerca de mi hermano después de tantos años separados, estando él en Estado Unidos y yo en Cuba y luego en Canadá, y además que así podía escapar un poco del frio.
Soy honesto, como siempre he tratado de serlo, y puedo decir que realmente no me sentí nada bien en el tiempo que pase allí.
Primero, porque mi querido hermano se fue a viajar en dos ocasiones, durante casi dos meses y medio, y me quede solo en Miami, aislado en una zona muy segura y residencial, con muy poca o casi niguna comunicaion Con adie
Segundo porque además no fue como había planificado y me resulto muy caro el alojamiento para mi economía de pensionista retirado, hasta pase unos días de tremendo frio que no hubiera sido nada después de 17 años de soportar el frio canadiense, pero con el agravante de ser un frio muy húmedo, hasta que mi hermano, que andaba de paseo por la Gran Manzana me envió un técnico cubano a mi rescate.

Lo cierto es que aquella pregunta fraterna siguió rondando por mi cerebro, siempre en constante ebullición, y encontré la respuesta que si "no est vero est me ben trovata" y de no ser ser cierta, me parece la más adecuada:  Yo no había aprendido a reír y ni siquiera a sonreír.
Se dan cuenta que problema para las buenas relaciones humanas, precisamente para mí que me gusta tanto la gente?
Les confieso que esto para mí era o fue una seria problemática. Incluso pensé   acudir a las técnicas modernas para alargarme los dientes, pues creyendo que era  un problema de la infancia mis dientes eran muy chiquitos  y hable con un dentista amigo mío que me dijo:
 " Si te pongo dientes mas grandes van a parecer dientes de caballo».
Claro que de eso ni pensarlo, porque no me seducía para nada la imagen caballuna que me venía a la mente.

Aunque parezca una tontería mi hermano había puesto el dedo en la llaga y tocado una tecla muy importante de mi personalidad, pues desde que leí aquello de que “” una sonrisa no cuesta nada y todo el mundo la agradece”, siempre pensé que la falta de expresión objetiva de mi alegría interior, no determinada por hechos externos, era un hándicap de mi personalidad. Ese era el problema y busque la solución.
Me compre una espejo de dos metros de ancho por dos de largo y seguí todas las recomendaciones que encostre para lograr un sonrisa agradable, que no pareciera una de esas muecas que hacemos en actividades de eliminación corporal.
Créame que resolví el problema. Lástima que no lo hice antes, per ahí les voy poner varias fotos para que las comparen. Y ahora pueden ver los resultados.
De paso si la puedo mejorar mas, los consejos serán muy bien recibidos y agradecidos.
Mi mejor sonrisa, por supuesto, se la dedico a a mi querido hermano Ramón por sus observaciones, siempre acertadas y positivas, aunque de momento no me gustaron me hizo pensar en aquel problema y darle solución.
Te dedico hermano, mi mejor sonrisa sincera y espontanea de alegría, y porque mañana cumples por tercera vez 25 años, pleno de juventud y buen humor, para satisfacción nuestra y de toda nuestra familia que te quiere y respeta, y admira tus éxitos en este exilio que pronto toca a su final. Pues en este caso vale decir:
“ Te acordas hermano, qué tiempos aquellos...tú cortando pelo y jugando billar y yo comiendo candela en el diario bregar. y en busca de amores para no pensar...

Tu sonriente hermano
Román

Simplemente yo


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