28 sept. 2010

Tanto tiempo disfrutando de …







Como ya dije alguna vez en mi blog http://notasintimas.com (valga el comercial)  me gusta la Rumba , la Conga, el Guaguancó, los Boleros, el Son, llámenlo como lo quieran llamar ahora, el Danzón, las decimas y las improvisaciones campesinas, la Guantanamera, interpretada por Joseito Fernández y las décimas de Justo Vega y Adolfo Alfonso, que siempre recuerdo de  aquel programa dominical que conducía el magnífico cantante Ramón Veloz (padre). Si he olvidado alguno pido perdón por el olvido.



Se preguntaran a dónde quiero llegar con esta introducción, y la respuesta es muy sencilla:


Quiero expresar mis limitacions sobre el tema musical, mis humildes conocimietos de simple oyente para que nadie tenga necesidad de decirmelo después que lea esta nota.



En realidad lo que quiero es comentar, destacar, criticar sanamente, es la perdida de contenidos de nuestra música actual. La simpleza de sus textos, propias para analfabetos, contenidos, que no se refieren a nada que nos haga sentirlos como algo nuestro, digamos personal, ni refleja la riqueza de nuestros valores culturales, sentimientos y emociones.



Celia "Azucar" Cruz





No soy musicólogo ni pretendo serlo, ni mucho un melómano experimentado, soy simplemente alguien que disfruta, en sus pocos ratos de ocio, todo tipo de música hispano americana, y muy especialmente la música cubana, con su sonoridad que hace vibrar mi cuerpo y mi sangre con toda la fuerza que le concede la influencia española y africana de nuestra cultura isleña.

¿Donde se fueron? ¿A qué  ignoto exilio fueron a dar aquellas  canciones que hacían vibrar nuestras emociones más profundas y moldeaban nuestro estado de ánimo?. ¿ Qué dirían nuestros intérpretes del filin, nuestros famosos boleristas, los intérpretes de nuestros ritmos si pudieran oír esos textos sin sentido, plenos de palabras obscenas y malsonantes?




¿Qué  bailes son esos, donde las chicas, algunas muy hermosas y con traseros descomunales, típicos de nuestras fabulosas mulatas y de casi todas las cubanas, que solo se basan en ponerse de espaldas y mover las nalgas como las aspas del un ventilador?
Sin ton ni son, admirables para algunos auto-masturbantes, pero nada que realmente refleje nuestra cultura cubana, admirada  a nivel mundial.


Annia Linares

Que no venga ningún trasnochado a decirme que ahí está la famosa trova para resolver el problema de los contenidos. Con excepción de algunos cantantes como Pedro Luis Ferrer, Silvio Rodríguez, Pablito Milanés, Noel Nicola, lo que anda por ahí es pura Hunga de Vaca,  como lo que canta el llamado Silvito “El Libre” y su grupo, que solo saben repetir obscenidades sin contenido ni motivo y tiene todavía mucho que aprender de su padre Silvio Rodriguez, indepndientemente de sus ideas politicas y filosoficas que reflejan la necesidad de  individualizarse de una figura famosa, un conflicto generacional, que su posicion disidente con la sociedad en que se encuentra inmerso.


Oigase  la cancion que Pedro Luis dedica a su padre y dice:

" Mi padre era  fidelista  ..yo no tanto como el..."


Ninguna necesidad de  acudir a palabras obscenas  y malsonates, caracteristicas  de quienes  tienen o utilizan un vocabulario pobre o culturalmente  limitado por falta de dominio del lenguaje castellano o  español.

Pedro Luis Ferrer






Hay   muchas maneras de decir lo mismo sin acudir  a recursos desagradables y mal sonantes.
¿Recuerdan a  Faustino Oramas " El Guayabero"  y su forma de decir los textos mas  atrevidos ?














Hace mucho tiempo  leí un libro llamado "Cómo  ganar amigos e influir sobre las personas”
del autor norteamericano, Dale Carnegie, una  obra que recomiendo sinceramente aquellos que se interesan por establecer relaciones humanas agradables y duraderas.

En ese libro, había una recomendación, entre otras muy importantes, que recuerdo especialmente y que siempre he aplicado. Dice la recomendación:
Reconoce rápidamente tus errores y no esperes que otros te critiquen”
Y lo justificaba explicando que siempre habrá suficiente comprensión de los demás para de alguna forma juzgarte con benevolencia.
La aplicación práctica de esta recomendación la vi en un filme llamado “Escipión el Africano" que ha marcado durante muchos años mis actitudes en la vida y sobre todo en un medio tan escabroso y difícil como la televisión y la prensa especializada en asuntos culturales.
Aunque tuve la suerte de trabajar durante muchos años en el medio de producción de filmes para televisión, e incluso dirigir algunos documentales y escribir guiones para filmes y programas, no pretendo ejercer ningún tipo de crítica, pero deseo recomendar este filme con mucha fuerza,  pues aparte de ser muy entretenido, agradable y realizado al estilo de las grandes superproducciones cinematográficas  en el terreno ético y circunstancial nos brinda una gran enseñanza.
De que siempre tendremos  la posibilidad de rectificar nuestros errores, algo que pudiera  ser muy beneficioso para quienes contribuyen de una forma u otra al desarrollo positivo, no involutivo y degradante de nuestra musica  y en general de la musica cubana.

Amen
  


25 sept. 2010

La Sabiduria del Sol.


En la plaza de un pueblo donde se reunían todos los habitantes para conversar, intercambiar impresiones, o comerciar  algún  producto  de su  trabajo, había un hombre vestido muy  humildemente, sentado en un lugar solitario,  con su cabeza cubierta por una gorra muy usada que ocultaba  su pelo,  al parecer muy blanco por las mechas que se escapaba  de sus bordes, todos se acercaban  por unos instantes para saludarlo y luego continuar su camino con una expresión sonriente en el rostro. Su conversación con quienes  le saludaban  era muy difícil de oír por el bajo tono  en que se desarrollaba.

Una mañana de verano, cuando el sol no había salido totalmente,   cuando más intenso era  el intercambio entre lo que frecuentaba  la plaza y las voces de los vendedores eran más fuertes ofreciendo sus productos, apareció un hombre, corpulento, con la piel muy blanca  de quienes permanecen mucho tiempo al interior  de sus viviendas, adornado con joyas y metales preciosos en  sus manos y  collares alrededor de sus cuello, vestido con tejidos de la mayor calidad y  su cabeza cubierta  con un gorro de armiño bordado con hilos de oro.
 Al juzgar por su vestuario, nada común entre los habitantes de aquel lugar,  era un extranjero,  procedente de algún lugar lejano,
 A su llegada inmediatamente algunas personas se acercaron para brindarle ayuda. El propietario del mesón  que abría sus puertas sobre  la plaza, se acercó para ofrecerle sus servicios al interior de su establecimiento. Pero el hombre lo rechazó, explicándole que deseaba permanecer al exterior al parecer para disfrutar de la agradable temperatura veraniega.
 Bastaron aquellas pocas palabras, articuladas en un tono  indiferente,  para que el mesonero  ordenara a uno de sus servidores  traer  una mesa y sillas para ubicarla frente a su comercio y que el recién llegado pudiera acomodarse según sus deseos. No era nada extraño aquel ofrecimiento pues muchos de los ancianos de la zona acudían allí para sentarse  expuestos al sol de la mañana mientras tomaban un café negro, regularmente amargo, y  fumar sus pipas, con tabacos aromáticos con olor a manzanas  o tomar una taza de té conversando y  viendo pasar  los que visitaban la plaza.
Una vez sentado el hombre ordenó le sirvieran una jarra de vino rojo calentado y algunos dulces de harina típicos de la región. Mientras tomaba y saboreaba con placer su copa de  vino, contemplaba con mucha curiosidad todo lo que sucedía su alrededor. Sus ojos no se fijaban en nada en especial y tanto miraba lo que estaba cerca como a lo lejos, como si  quisiera abarcar toda la plaza con una sola mirada.
Los lugareños, quizás impresionados por su presencia, nada común en  aquel lugar o por su vestuario, o  su gran estatura y corpulencia, no se acercaban y también lo miraban de soslayo con la discreción característica de los hombres y mujeres campesinos.  Para ellos sucedía como con muchos de sus de sus animales:  La  mirada directa,  plena,  a los ojos era casi un reto, que invitaba sino a la disputa a una actitud más o menos de rechazo pero nunca amistosa.
Tradicionalmente en aquella zona el establecimiento de relaciones con desconocido se guiaba por las  costumbres ancestrales de los habitantes de la región.  Sólo se hacía para ofrecerle alguna mercancía o algún servicio  o si el recien llegado de alguna forma manifestaba su interés por establecer el contacto  de alguna manera  con alguno de  ellos.  
En realidad ,después que el hombre se ubicó en el lugar e hizo su petición de servicio para consumir, nada de su parte manifestaba el interés por establecer relaciones con quienes se encontraban alrededor o cerca del lugar donde estaba situado.
Pero ocurrió quedurante su recorrido visual se quedó con su mirada fija en el lugar donde estaba sentado el solitario  anciano, el hombre  que  todos saludaban  con  frases y gestos amistosos, y  aquello  captó  la atención del hombre con gran fuerza.
Era como si sintiera una gran necesidad de saber a qué se debía el  interés por aquel  hombre, que realmente no tenía ningún elemento discordante con el entorno para llamar la atención.
Deseaba muy especialmente saber que palabras  se intercambiaba entre ellos en sus rápidas conversaciones y gestos. Le llamaba la atención que casi todos se despedían del anciano con una sonrisa amable, mientras el hombre quedaba en su lugar con gran  placidez reflejada en su rostro.
Pensó  para sus adentros que quizás el hombre era un mediante que coleccionaba la caridad ajena, pero no veía  ningún tipo intercambio entre ellos  o posiblemente  un comerciante vendiendo algo. Pero cuál era su mercancía si nada  entregaba ni nada recibía.
No podía comprender que estaba sucediendol Sin pensarlo mucho llamó al mesonero y le preguntó quién era aquel hombre que tanto llamaba su atención.
El mesonero simplemente le contestó que era un anciano de la zona, un hombre de buen corazón, que siempre tiene una frase amable, un consejo para darlo a quienes se lo pedían.
Entonces el hombre le comentó:
- ¡Ah!..Es un consejero. Seguramente obtiene  grandes beneficios materiales con sus consejitos  o se aprovecha saciando sus necesidades en las mesas de quienes se  los piden. Ya sabía yo que algún negocio había detrás de toda esas  conversaciones y  sonrisas. La vida me ha enseñado que nadie da nada por nada incluso un simple saludo. Yo todo tengo que pagar o comprar todo lo que recibo o necesito-
El mesonero, un hombre que había dedicado  toda  subida a servir a otros, que sentía sumo placer en hacerlo, rápidamente, como quien se siente herido en lo profundo de sus valores humanos,  le contestó:
-¡Perdone el Señor! Pero este hombre que Usted ve ahí, aunque viste modestamente, y está sentado en los escalones que dan acceso a nuestra  iglesia,  es un hombre rico, un hombre que su juventud trabajó mucho  la tierra para lograr hacerla fructificar, que educó una numerosa familia en el amor y respeto a los demas, hoy sus hijos se encuentran en muy diversos lugares del mundo  ayudando a otros y repartiendo afecto como su padre les enseño. Ya no trabaja y vive de lo que ahorró antes. Sus tierras son trabajadas por el mayor de sus hijos que prefirió quedarse a lado de sus padres y crear su propia familia.
! No, ese hombre  no pide ni recibe nada de nadie! -dijo enfatizando sus palabras-. Simplemente viene a la plaza,  a tomar el sol y disfrutar de la compañía de todos los que visitan la plaza como él-..
-En varias ocasiones le he ofrecido sentarse aquí, donde mismo está usted ahora, y no ha querido, porque dice sería como alejarlo de su casa, el lugar donde se sentaba cuando era joven y venía a la plaza buscar trabajo. Me dijo que él prefería quedarse allí para nunca olvidarse de quién era y como había comenzado su vida-
El hombre después de oírlo  detenidamente, le preguntó:
-¿Y de dónde ha sacado su sabiduría? Si ha pasado toda su vida inclinado trabajando  la tierra. ¿Acaso es un hechicero o quizás alguien que ha hecho pacto como seres diabólicos?-
-No creo- dijo el mesonero, apenado por tener  que contradecirlo otra vez- su bondad es tan infinita que  es imposible pensarlo. Nada de cosas ocultas. Ya otros le han hecho directamente  a él esa misma pregunta y su respuesta ha sido que trabajando la tierra, a solas,tuvo mucha oportunidad de pensar y contemplar cómo las semillas que iba sembrando se transformaban  en frutas y árboles que crecían sin cesar mientras más tiempo y amor  les dedicaba.
Que la vida le había demostrado que sólo con pensar en lo que deseaba, de sentir las cosas como realizadas eran suficiente para llegar a ellas. Que comprendió que sus pensamientos le provocaban emociones que le impulsaban y daban fuerza que podía transmitir a otros, que de una forma u otra facilitaban sus proyectos, sobre todo con la confianza absoluta de que el Universo lo protegía en sus propósitos ayudándole cada día como enfrentar y transformar la realidad según sus deseos y convicciones sin dañar a nadie y al mismo tiempo ayudando a quienes a su vez necesitaban su ayuda o que alguna vez le habían ayudado de alguna forma . Que cada día sabía ya desde el día anterior lo que quería obtener y como lo quería hacer. Convencido de que con su esfuerzo y su entrega a sus ideales no había nada que no pudiera lograr.

Que con el tiempo habia comprendido que siempre podía recoger lo mismo que sembraba, que lograba la cosecha que se proponía, porque trabajaba para lograrlo y tenía fe, mucha fe en sus capacidades para crear lo que se proponía.
Concluyo el mesonero,  para terminar diciéndoles:

- Por eso ahora cuando ya la tierra que antes yo  labraba  con un mínimo de esfuerzo y grandes resultados me  hizo ver que se necesitaban otro brazos más fuertes que los míos  para ayudarla  a parir y dar sus frutos,   decidí sentarme ahí para sembrar  en otros la fe y la fuerza que antes la gran Escuela del Universo había sembrado en mi  corazón  y mi pensamiento. La Escuela  donde  todos podemos  ser alumnos y asistir  y aprender  cada día para luego ser  Maestros también.Y fue entonces que el hombre sonrió, se levantó de la cómoda butaca en que estaba sentado, atravesó la plaza, fue donde estaba el anciano solitario y le pidió permiso para sentarse a su lado para preguntarle -¿Por qué es usted así,  por no quiere sentarse en  un lugar más cómodo o  quizás viajar y disfrutar  todo lo que ha aprendido y  atesorado en larga  vida de trabajos sacrificios?El anciano con una  simple  sonrisa le contesto:
  Porque el  Sol siempre ha estado en el mismo lugar  y sabe  cómo   desde alli darnos su calor  y su fuerza, y  sobre  todo porque nace cada día para ser como es  y darnos lo  que posee.
  Se puso de pie el desconocido , se despidio del anciano y se marcho con la mejor sonrisa que nadie habia visto jamas.

21 sept. 2010

!Que tiempos aquellos..."


No es raro oír a alguien comentar como dice el tango gardeliano! !!Que tiempos aquellos...!!
Con un tono entre nostálgico y triste, muchas veces como si estuvieran rememorando tiempos juveniles.
Es tan frecuente que a veces me pregunto si seré yo tan anormal que jamás se me ocurre pensar nada igual, o quizás sea un síntoma de frialdad afectiva referida a una esquizofrenia latente en mi genética familiar.
 Quizás, quizás... como dice la canción.
(Parece que me estoy poniendo algo musical. porque todo me viene ligado con canciones.)
Lo cierto que hace unos me días me estaba entreteniéndo con llenar un test de los que aparecen porque aquí, y me pedía que recordara el momento mas agradable de mi vida.
Se podrán imaginar lo difícil que me resulto, revisando mi archivo cerebral. Aunque no lo me crean al fin tuve que seleccionar uno, dictado por razones forzadas que no tenían nada de agradable, dadas las circunstancias en se produjo, que hacía difícil aceptarlo, como un buen momento de mi vida. No sé si a muchos les habrá pasado igual.
Recuerdo que en una ocasión, eran el año 2006 me fui a pasar el invierno en Miami, como muchos otros canadienses originales y de adopción como yo, y mi querido hermano mayor me pregunto durante una conversación mas o menos seria, porque yo nunca sonreía y siempre tenía una expresión triste.
Mi única respuesta fue que yo nunca pensaba en eso, que tampoco me reía por gusto, no soy como dicen en Cuba de gui.gui, risita.
Le dije también, soy un hombre serio y además no tengo mucho de que reírme.
Su respuesta fue : " Bueno por eso estas aquí"
Hoy que lo analizo puedo afirmar que no estaba allí por eso, son pocas las veces que me siento triste, o deprimido.Estaba en Miami porque deseaba estar cerca de mi hermano después de tantos años separados, estando él en Estado Unidos y yo en Cuba y luego en Canadá, y además que así podía escapar un poco del frio.
Soy honesto, como siempre he tratado de serlo, y puedo decir que realmente no me sentí nada bien en el tiempo que pase allí.
Primero, porque mi querido hermano se fue a viajar en dos ocasiones, durante casi dos meses y medio, y me quede solo en Miami, aislado en una zona muy segura y residencial, con muy poca o casi niguna comunicaion Con adie
Segundo porque además no fue como había planificado y me resulto muy caro el alojamiento para mi economía de pensionista retirado, hasta pase unos días de tremendo frio que no hubiera sido nada después de 17 años de soportar el frio canadiense, pero con el agravante de ser un frio muy húmedo, hasta que mi hermano, que andaba de paseo por la Gran Manzana me envió un técnico cubano a mi rescate.

Lo cierto es que aquella pregunta fraterna siguió rondando por mi cerebro, siempre en constante ebullición, y encontré la respuesta que si "no est vero est me ben trovata" y de no ser ser cierta, me parece la más adecuada:  Yo no había aprendido a reír y ni siquiera a sonreír.
Se dan cuenta que problema para las buenas relaciones humanas, precisamente para mí que me gusta tanto la gente?
Les confieso que esto para mí era o fue una seria problemática. Incluso pensé   acudir a las técnicas modernas para alargarme los dientes, pues creyendo que era  un problema de la infancia mis dientes eran muy chiquitos  y hable con un dentista amigo mío que me dijo:
 " Si te pongo dientes mas grandes van a parecer dientes de caballo».
Claro que de eso ni pensarlo, porque no me seducía para nada la imagen caballuna que me venía a la mente.

Aunque parezca una tontería mi hermano había puesto el dedo en la llaga y tocado una tecla muy importante de mi personalidad, pues desde que leí aquello de que “” una sonrisa no cuesta nada y todo el mundo la agradece”, siempre pensé que la falta de expresión objetiva de mi alegría interior, no determinada por hechos externos, era un hándicap de mi personalidad. Ese era el problema y busque la solución.
Me compre una espejo de dos metros de ancho por dos de largo y seguí todas las recomendaciones que encostre para lograr un sonrisa agradable, que no pareciera una de esas muecas que hacemos en actividades de eliminación corporal.
Créame que resolví el problema. Lástima que no lo hice antes, per ahí les voy poner varias fotos para que las comparen. Y ahora pueden ver los resultados.
De paso si la puedo mejorar mas, los consejos serán muy bien recibidos y agradecidos.
Mi mejor sonrisa, por supuesto, se la dedico a a mi querido hermano Ramón por sus observaciones, siempre acertadas y positivas, aunque de momento no me gustaron me hizo pensar en aquel problema y darle solución.
Te dedico hermano, mi mejor sonrisa sincera y espontanea de alegría, y porque mañana cumples por tercera vez 25 años, pleno de juventud y buen humor, para satisfacción nuestra y de toda nuestra familia que te quiere y respeta, y admira tus éxitos en este exilio que pronto toca a su final. Pues en este caso vale decir:
“ Te acordas hermano, qué tiempos aquellos...tú cortando pelo y jugando billar y yo comiendo candela en el diario bregar. y en busca de amores para no pensar...

Tu sonriente hermano
Román

Simplemente yo