2 may. 2010

El Arbol Solitario




Un padre viendo el proceder de unos de sus hijos le llamo y le dijo:
"Quizas sea tarde pero quiero contarte un cuento como cuando eras pequeño sobre las diferentes personas que puedes encontrar en tu camino."


Era dos campesinos que cuidaban un árbol de forma diferente. El árbol daba frutos hermosos, más hermosos y más abundantes mientras mejor era cuidado. Llego el día de colectar los frutos de los arboles, pero sucedía que aquel árbol daba sus mejores frutos en lo alto de sus ramas y era difícil subirlo pues producto de sus largos años de vida tenia largas espinas para defenderse y su sombra intoxicaba a algunos como si los rechazara.
Cualquiera podía sembrar uno parecido pero no todos estaban preparados para recoger sus frutos. Había quienes comprendían que aquel árbol tenia alma y era especial y así lo cuidaban, había quienes lo veían como cualquier otro árbol y así lo trataban.
Ambos campesinos deseaban recoger sus frutos, que con el tiempo eran mejores y crecían más, pero no sabían cómo hacerlo.
El primer campesino desesperado por obtener los frutos un día decidió cortar el árbol y arrancarle sus mejores frutos. Para evitar que el árbol lo rechazara simulo que lo amaba y lo quería cuidar adornándose de una imagen espiritual de amante de la naturaleza.
El viejo árbol ansioso de cuidados y tocado en sus fibras más profundas le dejó acercarse y fue cuando el miserable hundió su hacha con fuerza para cortarlo y robar su fruto. El árbol herido siguió viviendo pero aquel hombre no pudo jamás volver acercarse a él.
El segundo a hombre deseaba también aquellos frutos. Un día sentado cerca del árbol pues siempre lo visitaba por si necesitaba de su ayuda, con deseos de comer algo, cayó una de las mejores de sus frutas y el hombre la comió y se sintió feliz.
Aquel día comprendió que aquel árbol también podía dar sus frutos si se tenía la paciencia para esperar y cuidar su amistad con él. Unos años más tarde, se encontraba lejos del árbol, recibió la noticia que al árbol había muerto y le pedían que fuera a cortar su tronco pues era el único capaz de acercarse al árbol sin que este lo rechazara de alguna forma.
Acudió al llamado. Con delicadeza cortó las ramas secas, colectó o los pocos frutos que quedaban y cuando arrancó sus raíces encontró una mina de oro y diamantes escondida entre las raíces del árbol.
Muchos hombres se acercan a otros con mentiras para saciar sus necesidades materiales y obtener una mínima ventaja temporal, mientas que otros le dan lo mejor de si, saben tener paciencia y son honestos, al final reciben lo mejor de aquellos a quien supieron tratar.
El hijo asombardo el pregunto: " ¿Y tu por que me cuentas esto ahora?
El viejo hombre solo le contesto:
"Tu puedes elegir que tipo de hombre deseas ser."