9 ago. 2009

Conversando con Liborio


Colaboracion de Lic. Justo Pla.

Ayer me encontré a Liborio en uno de mis sueños o reflexiones. Y me contaba, agradenos o no, que muchos cubanos pelearon con valor a favor de la independencia, y es lógico que solamente de ellos queremos hablar o asemejarnos. Pero no debemos olvidar que existieron otros, en el bando de los llamados Voluntarios o del autonomismo que defendieron a la Madre Patria; asi como quienes también soñaban con anexar nuestra tierra al vecino norteño.

No sin razón algún mambi, cuando entró en la capital con el Generalisimo, entre vitores y gritos de júbilo, habia dicho o pensado “si nosotros hubieramos tenido en nuestro Ejército Libertador a todo este pueblo que hoy nos aclama, el dominio de España no hubiera durado tanto”.

Me fastidia sobremanera, me expresaba Liborio, que ahora todos somos descendientes de mambises; nietos del “General Tal” o del “Brigadier Mas Cual”. Nadie dice…”mi abuelo era autonomista o peleó con los Voluntarios”. Asi somos, lamentablemente, la mayoria de los seres humanos; pues no sólo los cubanos padecemos del virus de la arrogancia; siempre nos gusta alabar o estar al lado de los vencedores o de quienes la Historia les ha otorgado la razón.

En el decursar del tiempo, la naturaleza humana se mantiene casi inalterable. Muchos alegan –continuaba Liborio- que fueron expropiados, o padecieron persecusión, deportación o cárcel por combatir frontalmente la injusticia. Y es cierto que asi haya acontecido para consuelo y dignidad de nuestra Patria. Aunque también es veraz que en el presente, fuera y dentro de nuestra sufrida tierra, existen más patriotas vivos que sumando a todos los que han ofrendado sus vidas desde la muerte de Hatuey y la matanza de Caonao hasta nuestros días.

Muchos pretenden ser patriotas héroes pero no mártires – me explicaba Liborio - y quienes vinieron huyendo primero; algunos de los cuales ayudaron a que llegaran al poder quienes ahoran están, demandan eufóricos que el pueblo cubano se subleve. Y al no ocurrir, usan hasta improperios y catalogan de cobardes a quienes allá, en su lucha por la subsistencia, no hacen nada por el cambio; mientras aqui se planifica el futuro en la plenitud de la abundancia y la seguridad. !Que lindo!.

Pero de todos los falsos patriotas, los más abominables – apesadumbrado exclamaba Liborio - son quienes sintiéndose seguros y protegidos, y ante la impotencia de no haber podido derrotar a su enemigo, demandan con soberbia del amigo poderoso el uso de la fuerza militar, sin importarles la sangre de los cubanos inocentes que sería derramada en la isla.

Dicho lo anterior; Liborio no pudo más y con suma tristeza decidió no continuar conversando . !Pobre Liborio!.

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