7 may. 2009

Verdades difíciles

Siempre insistimos en que la verdad sea el factor determinante de la comunicación con otros y de los demás con nosotros,pero no es menos cierto que la verdad pura a veces es difícil de aceptar y muchos tratan de ocultarla. Felizmente siempre hay alguien que detecta la mentira o al menos el mal enfoque de la realidad y trata de corregirla.
Personalmente, siempre trato de dar a los demás el beneficio de la duda, quizás esto sea por mi carácter pacifista o porque pienso que todos podemos equivocarnos y nunca enfoco nada con la mala intención que se adjudica a otros, además para evitar aquello que dicen de que el ladrón piensa que todos somos de su misma condición.
Me cuesta trabajo pensar mal de otros.
Creo en el amor incondicional entre todos los seres que existen en el Universo, razón por la cual además de Psicólogo soy Maestro de Reiki Usui.
No piense nadie que por debilidad de carácter pienso así y veo la vida de esta manera, todo lo contrario. Se trata que por haberme auto educado en un medio tan adverso para un niño, desarrollé mecanismos de autodefensa y un carácter muy duro, en condiciones muy difíciles, para poder supervivir.
No fueron pocas las contiendas juveniles que sostuve, ni que pasara día que no me enredara en un combate más o menos violento con otros chicos de mi barrio.
En 1991, después de mi exilio, producto de la paranoia y debido a la desconfianza inculcada en nuestras mentes durante años por el sistema de vida en nuestro país, donde pensamos que los otros son espías, mientras los otro piensa lo mismo de nosotros, casi caigo en la violencia extrema para resolver un problema de mala interpretación con respecto a mí.
Me puse a reflexionar y me di cuenta que sentía más miedo por lo que yo pudiera hacer a otros que por lo que pudieran hacerme a mí, que estaba poniendo en peligro mi libertad, los intereses de mi familia para reunirse conmigo y la paz que había venido a buscar en este país, Canadá, y decidí que había llegado la hora de cambiar mis actitudes de toda la vida.
Fue en ese momento de mi vida cuando me inicié en el Reiki y comencé a vivir de acuerdo con sus principios.
A fines del 2002 visité un restaurante que exhibía una bandera cubana en el exterior, un lugar decorado con muy buen gusto, lo más parecido que he visto a la famosa Bodeguita del Medio de mi querida Habana Vieja.
Era su propietario un ex-Capitán de la Marina Mercante de Cuba, Esteban Casañas Lostal, una persona muy educada y respetuosa, muy amable y servicial. Tratándolo no hay quien pueda imaginar los humildes orígenes de su vida. Un verdadero caballero.
Conversando con Casañas, pues es un gran comunicador, descubrí grandes coincidencias de su vida con la mía, entre ellas el amor al mar, su afición por la escritura, que para mí fue un medio de vida, las amistades comunes, cumpliéndose las leyes de la proximidad, y algo muy especial, su proveniencia de la Casa de Beneficencia y Maternidad, institución donde se crió y a la que yo con apenas 12 años, divorciados mis padres, abandonado a mi suerte, quise ingresar, sin que nadie me lo propusiera, lo que resultó una mala interpretación de mi situación, pues no me dieron la oportunidad de estudiar allí, y en cambio le dieran un empleo a mi padre que no me benefició para nada, pues yo no vivía con él.
Fui varias veces a visitar el restaurante de Casañas, quizás en busca de mis raíces y conversamos siempre de todos los temas imaginables.
La última vez que lo vi fue en ocasión del lanzamiento de uno de sus libros que me dedicó y aun guardo con mucho celo.
Regresé en varias ocasiones restaurante, durante el día, pero siempre estaba cerrado, hasta que una vez fui en horario nocturno y encontré con mucha pena que habían cerrado definitivamente.
Pregunté a alguien, realmente no recuerdo quien, por Casañas y me dijeron que posiblemente se había ido para Cuba, pues había gente que pensaba que en realidad era un agente cubano radicado en Montreal.
Yo,escéptico como soy,especialmente antes esas afirmaciones, no lo creí y pensé que tal vez se había ido a otro lugar donde hubiera más oportunidades para hombres con iniciativa y coraje para abrir su propio negocio, sostener su familia y escribir.
Hace más de 4 años que no sé nada de su vida, pero sucede que cuando escribí la nota sobre mi barrio de San Leopoldo, mi hija Loira comenzó a buscar una foto de la Casa de Beneficencia y Maternidad y lo primero que encontró fue la foto publicada en un artículo de Casañas, donde comentaba una información sobre la Casona de la Calle Belascoaín con la que no estaba de acuerdo. Por respeto a él no tomamos la foto de la Casa que adornaba su página. Seguimos buscado y apareció el mapa de San Leopoldo, asunto del que trataba mi nota.
Leí su artículo y me agradó mucho lo que Casañas escribió para a defender la muy respetable institución benéfica. Me emocionó la fuerza y el legítimo orgullo conque defendía su condición de ex alumno de la Beneficencia.
Gracias a sus explicaciones supe quienes eran realmente los alumnos de la Escuela Granma, donde había conseguido, con múltiples gestiones, una beca para mi hija Xiomara, y que dadas las penosas y miserables condiciones de vida para los alumnos, con mala alimentación, mal atendidos, su madre decidió retirarla.
En mis notas anteriores yo hablaba de Tarzan el marino tatuado, y Casañas me hizo recordar también a Marcos, muy buen amigo de mi padre, y quien después de salir de la Casa fue mi vecino.
Recordé a Rojas el Manquito portero de la Casa, que siempre me dejaba pasar para ir a ver a mi padre, a Israel, un alumno, aprendiz de plomero de mi padre, que me llevaba a comer al comedor de la casa y que me enseñó por dentro el torno, lugar donde depositaban los niños expósitos. Fue un lindo regreso a los recuerdos del pasado.
Me alegró saber que todavía Casañas esgrimía su pluma para librar combates y aclarar conceptos erroneos sobre nuestra Cuba de siempre.
Hoy escribo estas líneas para decirle a Casañas y todos los que tengan la oportunidad de leer estas notas, que estoy totalmente de acuerdo con él, que la Casa de Beneficencia, creada para proteger los niños abandonados por diferentes motivos, era una institución que merecía respeto. Que allí no había diferencia entre hembras y varones, negros y blancos, huérfanos o expósitos, y muchos hombres y mujeres abnegados cuidaban a los niños, donde Sor Rosa era la madre ejemplar.
En la Casa trabajaba mi padre, por eso yo, al menos sentimentalmente, me considero un hijo de la Casa de Beneficencia y maternidad, la Casa Cuna como también la llamaban.
Entre sus alunmnos surgieron mujeres y hombres educados para dar luces a los cubanos como Placido nuestro poeta mártir. Muchos estudiaban profesiones que costaba muy caro proporcionársela, a todos al egresar de la Casa les conseguían un trabajo donde ganarse la vida.
La gran mayoria fueron hombres y mujeres responsables, valientes para encarar todas las dificultades de la vida, que con su trabajo diario contribuían a incrementar las riquezas de la nación.
Para los alumnos la CASA DE BENEFICENCIA Y MATERNIDAD, era su casa el lugar donde hasta el último día de sus vidas podían entrar y salir como sus hijos,
MADRE AMANTISIMA, que nunca los rechazó.

1 comentario:

Foro Naval Cubano Faro de Recalada dijo...

Nos hemos tomdo la libertad de publicar su emotivo artículo en el Foro Naval Cubano Faro de Recalada, donde Esteban Casañas Lostal se reune con marinos cubanos, amigos amantes del mar y cubanos que luchan por la libertad de Cuba. Esteban encontró por azar su espacio "Notas Intimas" y en breve le escribirá para hacer contacto con Ud. Lo felicitamos por su blog y le invitamos a visitarnos en el Faro de Recalada donde su amistad y sus escritos serán siempre bienvenidos,

Amma
Foro Naval Cubano Faro de Recalada
http://s1.zetaboards.com/Diario_de_Bitacora/index/