4 abr. 2009

Aclaraciones Mambisas....


Parece que esto de escribir en el blog es algo adictivo. Son las primeras horas del día y se me ocurre abrir la computadora y comenzar a escribir.
No me quejo pero me sorprende.
Después de muchos días, antes y después del 17 de Marzo, en que se hizo algo para mejor la salud de mi receptivo corazón, puedo decir que siento muy bien. Me alegra y paso a cosas más importantes para ustedes y para mí.
Escribía ayer sobre los artículos escritos por mi estimado amigo Justo Pla, y no me arrepiento,pero no quiero que nadie se sienta afectado por la historia que conté de mis ancestros durante la Guerra de Independencia de nuestra querida Isla Caribeña, pero hay verdades que no se pueden ocultar y brillan con mas fuerza que la luz del sol.
No quiero extenderme mucho en ese tema de nuestras luchas libertarias, en realidad solamente escribo por referencias que a veces no son tan exactas como pensamos, y no quiero dejar de decirles que desde era un adolescente sentía mucha admiraron por José Martí y Antonio Maceo, hasta hice Guardias de Honor, al Apóstol frente a su monumento, en el Parque Central de La Habana,auspiciados por el Centro Republicano Español del Paseo del Prado, y al Mayor General Antonio Maceo un 7 de Diciembre de 1948, en el Cacahual.
Muchas, veces en el Parque Maceo, frente al Malecón, me quedaba mirando su estatua ecuestre haciéndome preguntas que nunca lograba responderme. Preguntas, que hoy me extraña habérmelas hecho con respectó a la actuación de aquellos generales independentista, siendo yo tan joven,durante los tiempos de la República creada en 1902.
Mi abuela Clara Mena,decía que su Presidente era José Miguel >Tiburón", pero a mi me dolía la muerte del General Quintín Banderas, asesinado por cubanos racistas, un hombre a quien yo conocía medianamente por su famosa frase de "Te llamabas", y su estatua en el parque Trillo, del popular barrio de Cayo Hueso, me desagradaba mucho lo que leía sobre Machado " El Asno con Garras", lo que comentaban de Mario Garcia Menocal " El Mayoral", que anduvo sonando el cuero por toda Cuba, y especialmente la desafortunada frase de un llamado General Guayo, que tenía su barbería en Virtudes y Galiano, cerca del Lincold, hotel famoso por las historias del secuestro de Fangio ese General Guayo, que imagino cortó más pelo en la manigua que cabezas de enemigos, hizo nacer en mi corazón de adolescente idealista, el sentimiento más antiyanqui, quizas injustificado,que he sentido jamás.
El pobre anciano siempre hablaba de lo importante que era el Dólar Norteamericano, decía que no había nada que valiera más que esa moneda.
Quizás tenía razón en aquella corrupción que existía por doquier, pero a mi me mortificaba que lo dijera él, quien arrastrando los pies, con los zapatos convertidos en chancletas, por el barrio de San Leopoldo, nos mostraba orgulloso sus fotos de la gesta mambisa, quizás para despertar la admiración nuestra por la Guerra de Independencia, o quizás para resaltar su imagen de General Mambí.
Me hubiera gustado que Pedro Luis Ferrer le hubiera dedicado una de sus canciones, yo, que lo conozco y lo he tenido siempre como amigo personal, estoy seguro lo hubiera hecho talco, por no decir la famosa frase del General Cambrones frente a las tropas inglesas de Waterloo.
Sin embargo no todo me hacía dudar de los patriotas de aquella guerra redentora cubana.
Tendría yo unos 14 años, cuando leí la vida de una dama, Doña Regla Socarrás, madre del Presidente Carlos Socarras, derrocado por Fulgencio Batista Zaldivar,el 10 de marzo de 1952, y sin conocerla, habia visto solamente sus fotos en la prensa, y adore aquella Gran Señora Doña Regla Socarrás, tanto como admiraba a la Amalia del Mayor Ignacio Agramonte.
Sí admiraba, y sigo admirando a Doña Regla Socarrás, aunque haya quien critique a algunos de sus descendientes, igual que respeto y admiro el recuerdo de muchos hombres que se sacrificaron y dieron sus vidas en aquella gesta malograda en la Loma de San Juan, con la humillación al valiente y honorable General Calixto García Iñiguez.
Cuando hablo de mi edad en aquella época, es posible quede en el aire la pregunta de cómo un jovencito como yo era, se interesaba por esas cosas.
Yo mismo no me lo puedo explicar, porque exceptuando la historia de mi bisabuelo, no conocía en aquellos tiempo nada de ejemplar en mi familia con respecto a la Guerra de Independencia de Cuba. Fue después de hombre, que se me ocurrió decir que yo sería el primer patriota de la familia, cuando me enteré de algunas cosas que me hicieron sentir más orgulloso de mi clan familiar, como la carta que entregó mi abuelo materno Ramón Placeres a Antonio Maceo en Los Arroyos de Mantua, un lugar que conocía bien y donde él habia nacido. La participación del Padre Arocha, de la familia de mi abuelo paterno, Bartolo Rodriguez Arocha, cuando trasladó desde La Habana al pueblo de Artemisa los planos de la invasión del Mayor General Antonio Maceo y Grajales a la zona de Pinar del Río,
Mi tío Luis Rodríguez, periodista y expedicionario de Cayo Confites, me contó, la historia sobre la incorporación de un Sargento Rodríguez, en la tropa de Maceo, y la versión de un incidente del Sargento, con el General Antonio Maceo, que no quiero relatar porque es bastante seria y no tengo pruebas para hacerlo, desgraciadamente mi querido tío ya murió y no está presente para darme el apoyo que necesitaría para hacerlo.
Hasta aquí lo que deseaba aclarar desde ayer, cuando ya mi espalda no acompañaba mi deseos de seguir escribir y decidí continuar leyendo, acostado y con buena calefacción, pues aunque el frío polar canadiense ya está retirándose todavía toca con fuerza mi piel tropical.
Publicado por Lic. Roman Rodriguez Placeres. Art. Sc. MR. en 5:29 0 comentarios

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