En muchas ocasiones oí la frase “La patria es ara no pedestal“.
Y siempre la tomé como una frase muy bella de nuestro amado Apóstol José Martí.
Fue solamente hace unos días cuando tomé conciencia de su certitud de sus horribles sufrimientos fisicos en el exilio por causas de la enfermedades causadas por el presidio político de la época colonial, cuando leí un libro sobre las “Enfermedades de José Martí” publicada por la Editorial Oriente de Santiago de Cuba, escrita por el Dr. Ricardo Hodelin Tablada.
Hoy oí la entrevista que le hicieron a la señora Reyna Lindia Tamayo y oyéndola tuve diversas reacciones que me surgieron por tratarse de una situación que tiene raíces bastante serias.
Sucede que mientras más hablaba la señora Tamayo, que por cierto se expresa con facilidad, diría yo, propia de alguien habituado al uso de la tribuna, más comprendía las razones de nuestro Apóstol y sus sufrimientos en el exilio.
Es un hecho triste y doloroso para cualquiera, sobre todo los que ya hemos pasado por esa experiencia, de perder un hijo, especialmente en su caso, que justifica sus acciones y sus reacciones incomprensibles para algunos. De no ser así no sería lo que es.
Reyna Lindia Tamayo, dice, se enfrentó en Cuba a una situación difícil y riesgosa y dice claramente no tuvo miedo hacerlo ni tiene miedo expresar en el exilio lo que piensa de su situación actual.
Es cierto, usted se ha trazado un camino y lo cumple, pero ahora bien cuando expresa todo el cúmulo de frustraciones y problemas que debe enfrentar, hay algo que queda incompleto, dice, con razón, que su llegada al exilio fue manipulada y utilizada con determinados fines por determinadas personas. Pero no dice quiénes son esas personas, que por supuesto tienen un nombre.
¿Por qué lo hace? ¿Por qué no dice directamente lo que piensa y de quien lo piensa con nombres y apellidos?
Esto no es coherente con la personalidad que usted ha reflejado donde quiera que se ha parado incluyendo el Congreso de Estados Unidos.
Digo que no es coherente porque Usted, señora Tamayo es bien expresiva a la hora de denunciar lo que entiende debe denunciar. En ese aspecto no lo ha hecho.
Me aventuro a decir que quizá la señora Tamayo no expresa por quienes se sintió manipulada por temor a equivocarse o quizás porque piensa que esas personas pueden modificar sus actitudes y en el más trágico de los escenarios afectarla de alguna forma.
He leído algunos comentarios escritos sobre la problemática planteada por la señora Tamayo y hay comentarios injustos y otros no tanto.
Hay quienes se refieren a la cantidad de personas que vinieron con ella de una forma desagradable y eso no es de la incumbencia de nadie, salvo de las autoridades de USA que lo autorizaron.
Hay quien se refiere y compara la condición de esta familia, la ayuda que ha recibido con la de otras personas que también han llegado en condiciones muy difíciles, balseros, mojados, ilegales es decir de formas muy variadas, que representaban un reto para poder vivir confortablemente.
Estas comparaciónes son muy subjetivas y pertenecen al orden de las valoraciones individuales. Yo personalmente creo que cada individuo se enfrenta con situaciones diferentes que por ende tienen soluciones diferentes y estos casos no son una excepcion.
En el caso de la señora Tamayo y su familia, el problema, a mi modesto entender, consiste, según ella explica, que los ofrecimientos que le hicieron para estimular su decisión, que de por sí era bastante difícil y no creo que habia ninguna necesidad de hacerle, no se cumplieron. Quien se los hizo cometió un gran error y no debió a hacerlo para no cumplirlas.
La familia Tamayo nunca debieron oír esos cantos de sirena, que generalmente no estimulan los mejores intereses de las personas, aprovechando las debilidades de todos seres humanos, incluso poniendo las cosas demasiado fáciles a sabiendas de que no lo son .
Reyna, cuando usted llegó a Miami al menos dos figuras muy conocidas del exilio la recibieron y la apoyaron. Si usted piensa son que son ellos los que la manipularon y abandonaron dígalo y verá que le darán repuestas y que no la han olvidado.
Aquí se debe “jugar al duro y sin guantes”. No sugiera dígalo. Y todo será más claro y es posible haya un mal entendido y le dediquen un tiempo más y la ayuden como usted desea. Recuerde que en estos momentos los políticos están muy ocupados con las elecciones de los candidatos para la Presidencia de la Unión.
A lo que me sorprende todavia más es su reafirmación de que su difunto hijo ( Q.P.D) nunca pensó venir a los Estados Unidos de América.
Yo creo que esta afirmación tiene implicaciones psicológicas muy profundas y que han sido inculcadas durante más de 50 años en la mentalidad del cubano medio.
A veces esas cosas la decimos sin siquiera pensarlas, recuerdo cuando yo era casi un niño conocí al General de la Guerra de Independencia Guayo, que tenía una barbería en la calle Virtudes y Blanco en el Barrio de Colon.
El General Guayo, siempre me hablaba de la importancia del dólar y lo bueno que era tenerlos. Yo tenía apenas 14 años y confieso que eso me jodía bastante, perdonen la palabra, aunque mi madre y diría que toda mi familia materna sentía gran admiracion por los Ingleses y los Norteamericanos, incluyendo los Caimaneros, que también hablan inglés por haber vivido en Isla de Pinos que era una colonia anglo -norteamericana en ese entonces.
Mi madre con el tiempo se hizo profesora de inglés, mi abuelo hacía poesías en inglés y yo no me explico de dónde carajo, perdonen la palabra, sacaba yo esa molestia por lo que decía el buen General Guayo.
No voy a entonar una oda al pro-norte americanismo porque no lo creo necesario, pero sí quiero decir que es injusto no ver todo lo que en determinado momento los Estados Unidos de América hicieron por Cuba y lo que hoy hacen para proteger a quienes, por cualquier motivo están en desacuerdo con la situación que se vive en la isla.
No ignoro que se ha hablado de los problemas de la Loma de San Juan, Santiago de Cuba entre las fuerzas norteamericanas y las fuerzas mambisas dirigidas por el General Calixto García Iñiguez, de la famosa Enmienda Platt, del manejo de los recursos y la economía cubana durante medio siglo entre 1900 y 1959 y siempre los norteamericanos salen, criticados y con los moños arrancados. El comportamiento de los gobiernos cubanos en el modo de utilizar la ayuda norteamericana es harina de otro costal, sobre todo en lo referido a las intervenciones solicitadas por los gobiernos espurios de la Republica, formado algunos por miembros de las fuerzas independentistas ya corrompios par ese entonces.
Quiero decir que la familia de quien esto escribe pagó su cuota de sangre por la Independencia de Cuba, con la muerte de algunos de sus miembros, por haber luchado al lado de los mambises, y aunque en el Tratado de 1999 en París no tomaron en cuenta para nada a ninguna de las colonias españolas en America, no por ello dejaría de reconocer la importancia de la participacion de USA en la Guerra Hispano Cubana y si final.
Señora Tamayo, con todo mi respeto por usted, solidario con su dolor de madre, le pido tenga fe porque usted no será abandonada definitivamente.
Usted muy correctamente ha agradecido la ayuda recibida de muchos cubanos, que estoy seguro la van a seguir ayudando de alguna manera para el bienestar de usted y su familia.
El pueblo cubano es un pueblo noble y solidario. Independientemente de las ideas o creencias de cada uno. Donde hay un cubano, hay un hermano que te ayudara aunque seamos bullangueros, rumberos, gritones y un poco alardosos.
Estoy seguro que con su coraje al frente de esa familia, seguida por sus hijos y su esposo un tomaran un camino diferente para todos.
Lea el ideario martiano y aprenda que se puede tener miles de dolares de la patria en el bolsillo y no tener dinero para cortarse el pelo y los pantalones con rodilleras y remendados pero con el honor a la altura del Turquino.
Usted no necesita de nadie que la proteja y eso puede ser lo que a algunos le preocupa. Siga luchando no se detenga, no llore ni se desanime, y recuerde a la india Guarina qué tanto apoyo a su amado Hatuey.
Señora Tamayo siga adelante, olvide la politica,y siga tocando puertas, derríbelas si necesario fuera.
Mire lejos y podra ver que Norteamérica y los norteamericanos son sus amigos y que independientemente de cualquier otra preferencia que tengamos, a mí me encantaría vivir en Andalucía, es un país que le ayudará y le permitiera construir el futuro que se merece para usted y su familia.
Hoy desgraciadamente estamos afectado por una situación económica difícil pero no será permanente, todo va a mejorar, créame todo va a mejorar, hasta en Cuba va a mejorar, por la sencilla razón que cuando las cosas se ponen tan malas y tocan fondo lo único que queda es mejorarlas y subir a la superficie.
Todos podemos llorar con usted y entonar cantos plañideros por nuestra mala suerte, pero eso sería algo que no estaría a su nivel ni de los cubanos que llevan más de medio siglo luchando contra el monstruo que hoy se ensaña contra nuestra patria.
No hay que llorar, pero sí de llorar se trata, lloremos de soberbia, por la impotencia y recordemos que allende al Mar Caribe están nuestros hermanos, que también son nuestros hijos esperando porque el sol salga para todos. No hay alternativa.
Reyna Lindia Tamayo, como dijo aquel famoso General romano:
“La Suerte está echada”
“Patria y Libertad”
Y siempre la tomé como una frase muy bella de nuestro amado Apóstol José Martí.
Fue solamente hace unos días cuando tomé conciencia de su certitud de sus horribles sufrimientos fisicos en el exilio por causas de la enfermedades causadas por el presidio político de la época colonial, cuando leí un libro sobre las “Enfermedades de José Martí” publicada por la Editorial Oriente de Santiago de Cuba, escrita por el Dr. Ricardo Hodelin Tablada.
Hoy oí la entrevista que le hicieron a la señora Reyna Lindia Tamayo y oyéndola tuve diversas reacciones que me surgieron por tratarse de una situación que tiene raíces bastante serias.
Sucede que mientras más hablaba la señora Tamayo, que por cierto se expresa con facilidad, diría yo, propia de alguien habituado al uso de la tribuna, más comprendía las razones de nuestro Apóstol y sus sufrimientos en el exilio.
Es un hecho triste y doloroso para cualquiera, sobre todo los que ya hemos pasado por esa experiencia, de perder un hijo, especialmente en su caso, que justifica sus acciones y sus reacciones incomprensibles para algunos. De no ser así no sería lo que es.
Reyna Lindia Tamayo, dice, se enfrentó en Cuba a una situación difícil y riesgosa y dice claramente no tuvo miedo hacerlo ni tiene miedo expresar en el exilio lo que piensa de su situación actual.
Es cierto, usted se ha trazado un camino y lo cumple, pero ahora bien cuando expresa todo el cúmulo de frustraciones y problemas que debe enfrentar, hay algo que queda incompleto, dice, con razón, que su llegada al exilio fue manipulada y utilizada con determinados fines por determinadas personas. Pero no dice quiénes son esas personas, que por supuesto tienen un nombre.
¿Por qué lo hace? ¿Por qué no dice directamente lo que piensa y de quien lo piensa con nombres y apellidos?
Esto no es coherente con la personalidad que usted ha reflejado donde quiera que se ha parado incluyendo el Congreso de Estados Unidos.
Digo que no es coherente porque Usted, señora Tamayo es bien expresiva a la hora de denunciar lo que entiende debe denunciar. En ese aspecto no lo ha hecho.
Me aventuro a decir que quizá la señora Tamayo no expresa por quienes se sintió manipulada por temor a equivocarse o quizás porque piensa que esas personas pueden modificar sus actitudes y en el más trágico de los escenarios afectarla de alguna forma.
He leído algunos comentarios escritos sobre la problemática planteada por la señora Tamayo y hay comentarios injustos y otros no tanto.
Hay quienes se refieren a la cantidad de personas que vinieron con ella de una forma desagradable y eso no es de la incumbencia de nadie, salvo de las autoridades de USA que lo autorizaron.
Hay quien se refiere y compara la condición de esta familia, la ayuda que ha recibido con la de otras personas que también han llegado en condiciones muy difíciles, balseros, mojados, ilegales es decir de formas muy variadas, que representaban un reto para poder vivir confortablemente.
Estas comparaciónes son muy subjetivas y pertenecen al orden de las valoraciones individuales. Yo personalmente creo que cada individuo se enfrenta con situaciones diferentes que por ende tienen soluciones diferentes y estos casos no son una excepcion.
En el caso de la señora Tamayo y su familia, el problema, a mi modesto entender, consiste, según ella explica, que los ofrecimientos que le hicieron para estimular su decisión, que de por sí era bastante difícil y no creo que habia ninguna necesidad de hacerle, no se cumplieron. Quien se los hizo cometió un gran error y no debió a hacerlo para no cumplirlas.
La familia Tamayo nunca debieron oír esos cantos de sirena, que generalmente no estimulan los mejores intereses de las personas, aprovechando las debilidades de todos seres humanos, incluso poniendo las cosas demasiado fáciles a sabiendas de que no lo son .
Reyna, cuando usted llegó a Miami al menos dos figuras muy conocidas del exilio la recibieron y la apoyaron. Si usted piensa son que son ellos los que la manipularon y abandonaron dígalo y verá que le darán repuestas y que no la han olvidado.
Aquí se debe “jugar al duro y sin guantes”. No sugiera dígalo. Y todo será más claro y es posible haya un mal entendido y le dediquen un tiempo más y la ayuden como usted desea. Recuerde que en estos momentos los políticos están muy ocupados con las elecciones de los candidatos para la Presidencia de la Unión.
A lo que me sorprende todavia más es su reafirmación de que su difunto hijo ( Q.P.D) nunca pensó venir a los Estados Unidos de América.
Yo creo que esta afirmación tiene implicaciones psicológicas muy profundas y que han sido inculcadas durante más de 50 años en la mentalidad del cubano medio.
A veces esas cosas la decimos sin siquiera pensarlas, recuerdo cuando yo era casi un niño conocí al General de la Guerra de Independencia Guayo, que tenía una barbería en la calle Virtudes y Blanco en el Barrio de Colon.
El General Guayo, siempre me hablaba de la importancia del dólar y lo bueno que era tenerlos. Yo tenía apenas 14 años y confieso que eso me jodía bastante, perdonen la palabra, aunque mi madre y diría que toda mi familia materna sentía gran admiracion por los Ingleses y los Norteamericanos, incluyendo los Caimaneros, que también hablan inglés por haber vivido en Isla de Pinos que era una colonia anglo -norteamericana en ese entonces.
Mi madre con el tiempo se hizo profesora de inglés, mi abuelo hacía poesías en inglés y yo no me explico de dónde carajo, perdonen la palabra, sacaba yo esa molestia por lo que decía el buen General Guayo.
No voy a entonar una oda al pro-norte americanismo porque no lo creo necesario, pero sí quiero decir que es injusto no ver todo lo que en determinado momento los Estados Unidos de América hicieron por Cuba y lo que hoy hacen para proteger a quienes, por cualquier motivo están en desacuerdo con la situación que se vive en la isla.
No ignoro que se ha hablado de los problemas de la Loma de San Juan, Santiago de Cuba entre las fuerzas norteamericanas y las fuerzas mambisas dirigidas por el General Calixto García Iñiguez, de la famosa Enmienda Platt, del manejo de los recursos y la economía cubana durante medio siglo entre 1900 y 1959 y siempre los norteamericanos salen, criticados y con los moños arrancados. El comportamiento de los gobiernos cubanos en el modo de utilizar la ayuda norteamericana es harina de otro costal, sobre todo en lo referido a las intervenciones solicitadas por los gobiernos espurios de la Republica, formado algunos por miembros de las fuerzas independentistas ya corrompios par ese entonces.
Quiero decir que la familia de quien esto escribe pagó su cuota de sangre por la Independencia de Cuba, con la muerte de algunos de sus miembros, por haber luchado al lado de los mambises, y aunque en el Tratado de 1999 en París no tomaron en cuenta para nada a ninguna de las colonias españolas en America, no por ello dejaría de reconocer la importancia de la participacion de USA en la Guerra Hispano Cubana y si final.
Señora Tamayo, con todo mi respeto por usted, solidario con su dolor de madre, le pido tenga fe porque usted no será abandonada definitivamente.
Usted muy correctamente ha agradecido la ayuda recibida de muchos cubanos, que estoy seguro la van a seguir ayudando de alguna manera para el bienestar de usted y su familia.
El pueblo cubano es un pueblo noble y solidario. Independientemente de las ideas o creencias de cada uno. Donde hay un cubano, hay un hermano que te ayudara aunque seamos bullangueros, rumberos, gritones y un poco alardosos.
Estoy seguro que con su coraje al frente de esa familia, seguida por sus hijos y su esposo un tomaran un camino diferente para todos.
Lea el ideario martiano y aprenda que se puede tener miles de dolares de la patria en el bolsillo y no tener dinero para cortarse el pelo y los pantalones con rodilleras y remendados pero con el honor a la altura del Turquino.
Usted no necesita de nadie que la proteja y eso puede ser lo que a algunos le preocupa. Siga luchando no se detenga, no llore ni se desanime, y recuerde a la india Guarina qué tanto apoyo a su amado Hatuey.
Señora Tamayo siga adelante, olvide la politica,y siga tocando puertas, derríbelas si necesario fuera.
Mire lejos y podra ver que Norteamérica y los norteamericanos son sus amigos y que independientemente de cualquier otra preferencia que tengamos, a mí me encantaría vivir en Andalucía, es un país que le ayudará y le permitiera construir el futuro que se merece para usted y su familia.
Hoy desgraciadamente estamos afectado por una situación económica difícil pero no será permanente, todo va a mejorar, créame todo va a mejorar, hasta en Cuba va a mejorar, por la sencilla razón que cuando las cosas se ponen tan malas y tocan fondo lo único que queda es mejorarlas y subir a la superficie.
Todos podemos llorar con usted y entonar cantos plañideros por nuestra mala suerte, pero eso sería algo que no estaría a su nivel ni de los cubanos que llevan más de medio siglo luchando contra el monstruo que hoy se ensaña contra nuestra patria.
No hay que llorar, pero sí de llorar se trata, lloremos de soberbia, por la impotencia y recordemos que allende al Mar Caribe están nuestros hermanos, que también son nuestros hijos esperando porque el sol salga para todos. No hay alternativa.
Reyna Lindia Tamayo, como dijo aquel famoso General romano:
“La Suerte está echada”
“Patria y Libertad”
